
Los Ángeles.- En todo Estados Unidos, las comunidades de la diáspora están desempeñando un papel cada vez más visible en los debates sobre política exterior, democracia, sanciones y conflictos geopolíticos, pero ¿De qué manera moldean los debates políticos de Washington? ¿Cómo afectan las tensiones globales a las comunidades inmigrantes? y ¿Cómo las divisiones dentro de las propias diásporas influyen en el discurso público?
Algunos expertos convocados por America Community Media para participar en la conferencia “Diaspora Politics in the Era of Trump” coincidieron que las comunidades cubanoestadounidense, venezolanoestadounidense, iranoestadounidense y chinoestadounidense, entre otras, están participando políticamente, tanto en relación con los acontecimientos en sus países de origen como con la política interna de Estados Unidos.
¿Contradicción o alineación de cubanos?
Eduardo Gamarra, profesor de Política y Relaciones Internacionales, Florida International University, dijo que en la comunidad cubana existe una gran contradicción, una parte de ellos tienden a inclinarse de forma natural hacia el partido democrático y la otra vota por los republicanos, como lo hicieron por Dondald Trump.
“Descubrimos algo realmente muy interesante entre los cubanoamericanos: que, en efecto, en materia de cuestiones sociales, se han inclinado hacia lo que podríamos llamar posturas más progresistas: la defensa de la Seguridad Social, Medicare y Medicaid.De hecho, algunos de los códigos postales de la zona, en Hialeah, Florida, registran el consumo per cápita más alto de Obamacare en todo el país.
“Sin embargo, esos mismos códigos postales corresponden a zonas donde más del 70 por ciento de los cubanoamericanos votó a favor de Donald Trump”, agregó. “Nos encontramos ante una contradicción increíble”.
Gamarra explicó que lo mismo ocurre en el ámbito de la política migratoria, donde históricamente los cubanos han sido los grandes beneficiarios de la política de inmigración estadounidense desde la década de 1960 en adelante.
Dijo que la Ley de Ajuste Cubano ha sido particularmente importante en lo que respecta a distinguir a los inmigrantes cubanos del gran conjunto de inmigrantes, y, específicamente, del gran conjunto de inmigrantes latinoamericanos, en el sentido de que los cubanos, un año y un día después de su llegada a los Estados Unidos, son inmediatamente elegibles para obtener la residencia estadounidense.
“Eso se remonta hace 50 años, a mediados de la década de 1960, y ha sido ajustado en cierta medida, pero lo fascinante de esto, es que los cubanoamericanos son los grandes beneficiarios de una política de inmigración muy expansiva”, comentó.
Sin embargo, añadió, lo que se ve actualmente es la alineación de los cubano americanos con políticas de inmigración muy restrictivas.
“Y no resulta sorprendente, por ejemplo, que también en Hialeah, Florida, durante la campaña de 2024 el presidente Trump anunció la deportación masiva de hispanos e hizo referencia a los criminales y a aquellos que se encontraban en Estados Unidos ilegalmente.
“Y esto se llevó a cabo frente a una audiencia predominantemente cubano americana, aunque también había venezolanos, colombianos, y demás”, señaló.
Gamarradijo queestas dos posturas resultan muy interesantes de observar.
“¿Cómo los grandes beneficiarios de las expansivas políticas progresistas estadounidenses son también aquellos que hoy parecen estar más identificados con el Partido Republicano y con Donald Trump?”, cuestionó.
Sin embargo, existen ciertos matices al respecto, continuo, por ejemplo, en el contexto de ese “Gran y Hermoso Proyecto de Ley” y de las restricciones impuestas a Medicare y Medicaid, se empieza a percibir ciertas reticencias por parte de aquellos que votaron por Donald Trump en lo referente a la política social.
“En lo que respecta a la política migratoria, también estamos observando algo bastante notable: que la administración ha cambiado de rumbo; no en relación con la Ley de Ajuste Cubano en su totalidad, sino en aspectos específicos”, comentó.
Dijo que un ejemplo es la política de “pies secos, pies mojados”, pero ahora de manera muy específica, en lo referente a la deportación de aquellos que han llegado en los últimos cinco años, un grupo que asciende a casi un millón de nuevos migrantes cubanos.
“En ese contexto, lo que ocurre es que ahora existe, entre los cubano americanos, una creciente frustración con la administración Trump, y se ha generado una brecha entre sus líderes, que son muy partidarios de Trump, y los votantes.
“Ellos se ven afectados en el ámbito de la política social, concretamente con el Obamacare, y, en el ámbito migratorio, ven de repente cómo sus familiares son deportados; no solo de regreso a Cuba, sino a lugares como Uganda y Ecuador, que son las opciones que generalmente se les ofrecen”, añadió.
Venezolanos: Divididos y confundidos
Gamarra agregó que los venezolanos están divididos porque unos apoyan al Partido Demócrata y otros a Donald Trump por la destitución de Nicolas Maduro, pero ahora están confundidos respecto a lo que significa, en la práctica, cogobernar con los socialistasdel siglo XXI.
“Tenemos esta interesante divisiónen la comunidad, muy similar a la división existente en la comunidad cubana entre aquellos que han llegado en los últimos cinco años, quienes son, en gran medida, beneficiarios del TPS y, mayoritariamente, beneficiarios de otros tipos de medidas, y aquellos que ya son ciudadanos”, comentó.
Agregó que en estudios que realizaron encontraron entre los venezolanos, por ejemplo, a ciudadanos que votan por Trump, y que ahora, especialmente aquellos que tienen familiares bajo el TPS y que han perdido dicho estatus, manifiestan una profunda preocupación.
Dijo que un 50 por ciento de encuestados que votaron por Trump afirmaron que volverían a darle su apoyo en las urnas.
“El 26 por ciento afirmó que no lo haría”, expresó. “Pero lo interesante fue que el 70 por ciento de quienes dijeron que no votarían por Donald Trump, y cabe recordar que se trata de ciudadanos estadounidenses, el 70 por ciento de ellos tiene un familiar que se encontraba bajo el TPS o bajo un permiso humanitario (*humanitarian parole*).
“Esto nos da una idea de cómo ha evolucionado esta política”, agregó. “En la actualidad, la gran controversia gira en torno a que el gobierno de Estados Unidos, Marco Rubio y Trump, prometió ejercer una “presión máxima”,
imponer sanciones, y demás medidas, con el fin de acabar con los comunistas”.
Islámicos: con la derecha
William O.Beeman, Profesor Emeritus, Anthropology, University of Minnesota, explicó que los dos grupos islámicos con presencia en Estados Unidos, los monárquicos/nacionalistas seculares y los marxistas, que están firmemente opuestos al actual régimen de Irán, apoyan al partido republicano.
“Y respaldan a Trump porque creen que los republicanos, dependiendo de qué régimen esté en el poder, van a eliminar el régimen islámico en Irán.Esa es su principal esperanza.
“Y están respaldando activamente las hostilidades de los republicanos hacia el actual régimen de Irán, porque piensan que van a ser que el régimen religioso va a ser derrocado”, resaltó. “Y también tienen en el fondo de sus mentes la idea de que ellos tomarán el control, de que serán reinstalados, de que podrán regresar a Irán”.
Beeman consideró que una de las cosas importantes respecto a la comunidad de la diáspora iraní es que, aunque se encuentren en la diáspora (fuera de Irán), están profundamente comprometidos con la cultura persa, patria, cultura y su anhelo y nostalgia por Irán.
“Eso es palpable”, expresó Beeman.
La madurez política de asiático-americanas está retrasada
Helen Zia, periodista y activista por los derechos civiles asiático-estadounidense, opinó que la madurez política de las comunidades asiático-americanas está atrasadaa diferencia de los migrantes cubanos, o de los migrantes más recientes a quienes se les otorgó el estatus de Protección Temporal (TPS) y un trámite acelerado, a través del sistema de inmigración estadounidense.
“La diáspora china y asiática fue la primera en ser excluida debido a La Ley de Exclusión China de 1882 y la Ley Page de la década de 1870 que impidieron que los migrantes chinos, y, posteriormente, a todos los migrantes asiáticos, que se convirtieran en ciudadanos y participantes políticos dentro del sistema estadounidense”, recordó.
Debido a eso, agregó, los asiáticos ni siquiera podían testificar ante un tribunal si un familiar de ellos era asesinado y ellos presenciaban el hecho.
“Una persona asiática no podía testificar; tampoco podían votar, ni postularse para un cargo público, ni adquirir propiedades”, dijo.“Por lo tanto, constituían una comunidad de la diáspora totalmente privada de sus derechos”.
Zia dijo que debido a que la exclusión terminó 1952, la madurez política de las comunidades asiático-americanas,apenas tiene 75 años de capacidad para participar en la vida de los Estados Unidos.
“A diferencia de otras comunidades de la diáspora presentes en este país, las cuales han tenido cientos de años de historia aquí, resulta realmente asombroso ver a los diferentes grupos de la diáspora y cómo se han visto afectados en distintos momentos de la política exterior de Estados Unidos, y demás”, dijo.
Zia comentó que cuando hablan de diásporas, considera en relación con la política exterior.
“De cómola experiencia de los asiáticos en Estados Unidos, una experiencia que abarca un periodo de entre 150 y 200 años, comprende diferentes generaciones de migraciones de distintas nacionalidades y etnias asiáticas en la actualidad.
“La lección general es, en realidad, cómo la comunidad de la diáspora puede convertirse en un peón y ser utilizada dentro de un esquema más amplio de, ya sabe, intervenciones internacionales.
“Para los asiáticos en Estados Unidos, esto comenzó realmente como parte de los esfuerzos imperialistas y coloniales de naciones occidentales como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, España, etcétera; naciones que, en efecto, saquearon Asia y destruyeron las economías locales de la región”, explicó. “La fuerza laboral se convirtió en mano de obra, y mano de obra prescindible, a lo largo de Sudamérica, el Caribe y Estados Unidos (Norteamérica).

