
Los Ángeles.- El brote de ébola de 2026 en la República Democrática del Congo ( RDC) y en la vecina Uganda se ha convertido rápidamente en una de las crisis de ébola más graves jamás registradas y parece que la lucha está «lejos de terminar» debido a que la guerra, inseguridad y cortes de ayuda.
Causado por la rara cepa Bundibugyo del virus, el brote se ha propagado por múltiples provincias y ha cruzado fronteras internacionales.
Hasta el 21 de junio, la Organización Mundial de la Salud identificó mil 048 casos de ébola en la República Democrática del Congo, con 267 muertos.
Durante la videoconferencia “Ebola Outbreak Could Be Worst in History” organizada por American Community Media, los ponentes analizaron dijeron que hasta el momento no existe ninguna vacuna contra la cepa Bundibugyo.
También abordaron el conflicto armado en África Central y cómo la guerra en la región obstaculiza las labores de ayuda, incluyendo la desconfianza hacia los servicios de salud pública.
Aterrador
El doctor William Schaffner, profesor de medicina preventiva y enfermedades infecciosas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, explicó que el brote de ébola forma parte de un grupo de virus conocidos como virus de las fiebres hemorrágicas virales.
“Es un nombre que suena aterrador, pero me temo que está justificado”, expresó.
Comentó que se cree que el depósito, lugar donde circula principalmente en estado salvaje, son los murciélagos frugívoros.
Schaffner explicó que existen dos teorías sólidas de cómo pasa a los humanos un virus que circula entre los murciélagos frugívoros.
“La primera es que los cazadores pueden capturar murciélagos frugívoros para consumirlos como carne de caza silvestre, y al descuartizar los murciélagos, podrían cortarse o permitir que la sangre de los animales penetre en cortes o rasguños que ya tienen en las manos. Eso introduciría el virus en el cuerpo humano”, dijo.
Otra vía, agregó, es que un murciélago frugívoro comiera una fruta, la dejara caer sin terminar de comer, y que un niño pequeño la recoja y se la lleve a la boca, exponiéndose así a la saliva del murciélago.
“Eso probablemente inició aquel brote en África Occidental en 2014”, expresó. “En cualquier caso, una vez que el virus entra en el organismo, decimos que se incuba”.
El profesor añadió que el virus empieza a multiplicarse lentamente en el cuerpo, pero la persona no está enferma.
“El intervalo entre la exposición y la enfermedad puede ser de días o incluso semanas, por lo tanto, puede ser bastante prolongado”, indicó. “Esto puede depender en parte de la dosis de virus que entra inicialmente en el cuerpo humano”.
Schaffner precisó que no se necesitan muchos virus para iniciar una infección, pero que en cualquier caso, tras este periodo de incubación, la persona enferma.
“La fiebre es muy característica. Puede variar desde una fiebre leve hasta una muy alta y puede cambiar con el tiempo, empeorando”, comentó.
Además, señaló, aparece toda una serie de síntomas inespecíficos como dolores, molestias, malestar general, dolor de cabeza y pérdida de apetito en estas etapas iniciales y durante el periodo de incubación.
“Repito, la persona puede estar enferma, pero aún no corre el riesgo de transmitir el virus, de todos modos, el virus continúa multiplicándose en el organismo, haciendo que la persona enferme progresivamente como náuseas, vómitos, diarrea”, específicó.
Dijo que algunos pacientes presentan episodios de hemorragia.
“Es la llamada enfermedad «húmeda». Esos fluidos corporales como el vómito, la diarrea y la sangre son altamente infecciosos”, señaló.
Explicó que a medida que la persona empeora, pierde el contacto con la realidad, cae en coma, la presión arterial desciende y se produce una disfunción multiorgánica: pulmones, hígado, riñones, corazón.
“La enfermedad se vuelve grave y se requiere una atención médica mucho más directa. “A medida que la enfermedad avanza, el virus se propaga por todo el cuerpo. Y, de hecho, son precisamente estos contactos, los cuidados prestados por familiares y amigos, los que conllevan un alto riesgo”, explicó.
Además, agregó, cuando la persona muere, está esencialmente cubierta por el virus del ébola, incluso en su piel.
En cuanto al tratamiento contra el ébola, dijo, si se puede acceder a un centro médico importante, este consiste en cuidados de apoyo.
“No disponemos de fármacos antivirales directos para tratar esta infección”, comentó. “Sin embargo, mediante cuidados de apoyo altamente sofisticados que abordan el fallo de los distintos sistemas orgánicos, las personas pueden sobrevivir.
Schaffner dijo que hasta la fecha no hay ninguna vacuna contra la cepa Bundibugyo.
“Contar con una vacuna sería maravilloso para frenar el brote del ébola, pero ese virus se presenta en seis especies diferentes y bastante distintas entre sí. Existen vacunas contra algunas de ellas, pero no hay ninguna contra la cepa Bundibugyo, que es la que causa esta enfermedad.
“Por tanto”, añadió, “una de las intervenciones de salud pública que nos gustaría utilizar no están a nuestro alcance, al menos por el momento”.
Schaffner denunció que la situación se agravó debido a la reciente reducción de recursos por parte de la OMS y del propio gobierno estadounidense, lo que ha provocado retrasos en el diagnóstico.
“Ahora la OMS y otras entidades están organizando a otros países para enviar personal y equipo médico y de pruebas y recursos similares. Este será un problema a largo plazo.
“Se puede apreciar que el riesgo de propagación local es real y que la enfermedad puede seguir extendiéndose porque contamos con intervenciones limitadas en una zona remota y con inestabilidad política”, comentó.
Sin embargo, añadió, a diferencia de la propagación local, el riesgo de transmisión a otras partes del mundo sigue siendo muy bajo.
“Si se detecta un paciente en cualquier otra parte del mundo, se le puede aislar y atender rápidamente, con poca o ninguna propagación”, dijo Schaffner.
Clichés del conflicto
La doctora Rachel Sweet, profesora adjunta de asuntos globales en la Universidad de Notre Dame, opinó que laprincipalamenazaa laseguridadpara la respuesta actual es la violencia y el Estado,que han estado profundamente entrelazados.
“Esta es la principal amenaza a la seguridad para la respuesta actual. Y es también lo que hace que el conflicto sea tan difícil de resolver», expresó.
La también miembro del cuerpo docente principal del Instituto Kroc de Estudios Internacionales para la Paz de Notre Dame, que se basa en sus cinco años de experiencia directa sobre el terreno en la RDC desempeñando diversas funciones, incluida la de investigadora de conflictos armados, comentó que existe una gran brecha en cómo se retrata lo que sucede.
“Por lo general, recibimos información sobre estas zonas a través de periodistas que a menudo no pueden estar directamente sobre el terreno o que no logran salir de los parámetros bastante restringidos que imponen los muros de los complejos y la necesidad de operar con diversas escoltas”, dijo basándose en numerosas conversaciones mantenidas en las últimas semanas con personas que están en el lugar de los hechos, desde trabajadores sanitarios hasta líderes comunitarios.
Resaltó que no es el conflicto en sí el principal obstáculo para contener el virus.
“Más bien, son nuestros clichés sobre el conflicto y sobre las comunidades que viven bajo él los que tienden a impedir que se adopten las medidas más eficaces”, expresó.
Sweet explicó quea menudo el conflicto en esta zona se describe como si fuera obra de milicias étnicas, como si se tratara de milicias vinculadas a grupos terroristas extranjeros y como si estuvieran organizadas al margen del Estado, como si fuera una zona remota, sin Estado y sin gobierno.
“Y la realidad es que, durante décadas, desde las guerras iniciales del Congo en los años 90 y principios de los 2000, la violencia y el Estado han estado profundamente entrelazados.
“Y esta es la principal amenaza a la seguridad para la respuesta actual. Y es también lo que hace que el conflicto sea tan difícil de resolver”, comentó.
Sweet explicó que las facciones armadas ejercieron el control a través de la burocracia, de las oficinas de aduanas, de las agencias estatales de recaudación de impuestos y mediante la toma de control de la policía nacional.
“Así como a través de la captura y el control de los ministerios de salud pública y de asuntos sociales, tanto a nivel provincial como nacional”, dijo. “Cuando los grupos armados se integraban en el ejército y el gobierno, luego desertaban y más tarde se reintegraron de nuevo, esas redes y conexiones, ese entrelazamiento con el Estado, persistían”.
Comentó que lo mismo ocurre con los minerales de conflicto porque a menudo se escucha decir que esta zona rebosa de oro.
“Ciertamente hay oro, y ciertamente hay grupos armados, sin embargo, lo realmente importante es la estructura organizativa con la que operan estas redes y grupos”, añadió.
Sweet explicó que desde el punto de vista organizativo, las personas que trabajan sobre el terreno en las minas, incluidos los comandantes y las milicias, suelen responder ante una jerarquía política y militar que no se encuentra en esas zonas en absoluto, sino que reside en las capitales regionales, provinciales y en la capital nacional.
“Y lo mismo sucede con los grupos armados”, comentó.
Entre la despreocupación y escepticismo
De acuerdo a la editora jefa y directora editorial de *Immigrant Magazine*,
Pamela Asobo-Anchang, la comunidad de la diáspora africana en general, ni siquiera se habla mucho del tema de la crisis sanitaria debido al ébola, lo que demuestra que no hay preocupación.
Asobo-Anchang, africana, también habló del tema de la desinformación proveniente de la región.
La periodista aprovechó las reuniones masivas de turistas fríanos e inmigrantes residentes de Los Ángeles en torno a la celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 para sondearlos sobre cómo se sienten respecto a la enfermedad.
“Enun evento llamado «Destination Africa» hablé con cameruneses, esrilanqueses, nigerianos, ugandeses e incluso con líderes comunitarios de la RDC, de las regiones afectadas, y puedo decirles que obtuve respuestas muy variadas. Algunas fueron un poco impactantes y otras, esperadas.
“Bueno, para mí, como africana, me di cuenta de que ni siquiera yo había estado prestando atención”, agregó. “Esa era la sensación general en la diáspora: que la gente no estaba prestando atención, especialmente aquellos que no estaban directamente afectados”.
Aseguró que entre las personas con las que hablo no mostraron preocupación.
Dijo que incluso platicó con la presidenta de la Asociación de Ugandeses y dijo que su comunidad estaba muy escéptica respecto al ébola.
“Como Uganda es una de las regiones afectadas, aunque no tanto como la RDC, esperaba escuchar que la diáspora estaba muy involucrada, asustada y todo eso, pero sorprendentemente ella compartió que su comunidad no estaba preocupada.
“Incluso me dijo: ‘¿Qué ébola?’. Yo le dije: ‘Bueno, ¿y qué hay de los casos que se están reportando y todo eso?’. Y ella dijo que se mostraban muy escépticos respecto a la información, a su veracidad. Ella sonaba muy a la defensiva”, compartió.
Dijo que la presidenta de la comunidad ugandesa, quien acababa de regresar de Uganda, le aseguro que y que para ella no pasaba nada.
“Sobre los controles de seguridad en los aeropuertos dijo que consistían simplemente en tomar la temperatura, como los controles sanitarios habituales, y nada que ella sintiera que estuviera relacionado con el ébola”, contó.
Incluso, Asobo-Anchang dijo que le preguntó a la presidenta de la Asociación de Ugandeses si había alguna organización o iniciativa por parte de la diáspora ugandesa para ayudar a su país, pero que su respuesta fue negativa.
“Dijo que como para ellos realmente no está pasando nada, no estaban haciendo nada”, expresó.
Dijo que aparentemente la comunidad tanzana tampoco está alarmada ni preocupada respecto al ébola.
“Era como si ni siquiera fuera un tema relevante”, comentó.
El otro lado de la moneda
Por otro lado, agregó, la comunidad camerunesa muestra preocupación e inquietud por una posible propagación hacia Camerún y los de la RDC tienen mucho miedo.
“Lo que estaban haciendo en ese momento era enviar dinero a casa”, expresó.
La periodista dijo que un camerunés compartió que la desinformación y la falta de educación eran un gran problema, y la gente recurre a ideas supersticiosas en lugar de a la ciencia sobre lo que estaba ocurriendo.
“La comunidad de la RDC tiene muchísimo miedo, está realmente afectada. Me comentaron que les preocupaba que no pudieran volver a casa”, comentó Asobo-Anchang.

