
Los Ángeles.- ¿Quién tiene la última palabra cuando la desinformación electoral se propaga a través de redes comunitarias de confianza?
Con las elecciones de mitad de mandato a la vista, este 3 de noviembre, la información falsa o engañosa sobre el proceso de votación y los temas de inmigración podría disuadir por completo a los votantes elegibles de participar.
Durante la sesión informativa “Who Gets the Last Word? Election Disinformation in Immigrant Communities” organizada por American Community Media, los ponentes analizaron los mensajes que circulan en plataformas de redes sociales como WhatsApp, WeChat entre otras utilizadas por comunidades de inmigrantes.
Cameron Hickey, director ejecutivo de la National Conference on Citizenship; Jinxia Niu, del Chinese Digital Engagement Project (organización Chinese for Affirmative Action), y Laura Zommer, cofundadora y directora ejecutiva de Factchequeado también abordaron el papel de la inteligencia artificial (IA), incluyendo los *deepfakes*, los videos de campaña engañosos y la información electoral inexacta proporcionada por *chatbots*, con ejemplos que comparan las respuestas en español y en inglés.
A pasos agigantados
Cameron Hickey, director ejecutivo de la National Conference on Citizenship, opinó que la información errónea y la desinformación en los procesos electorales actuales avanza a pasos agigantados debido a las herramientas digitales y la inteligencia artificial generativa.
“Sabemos que la desinformación no es algo nuevo, aunque hace un tiempo parecía algo reciente, hoy en día todos estamos bastante familiarizados con ella”, dijo. “Sin embargo, debemos reconocer que, aunque parezca que la situación ha empeorado drásticamente de repente, esto ha sido así desde hace mucho tiempo”.
Agregó que la gente siempre ha alimentado rumores, ha adornado historias y, en ocasiones, ha mentido descaradamente.
“Este fenómeno existe desde mucho antes de la llegada de los teléfonos inteligentes, las redes sociales o la inteligencia artificial generativa”, agregó. “Lo que sí está cambiando, es la forma en que recibimos la información hoy en día”.
Explicó que, por ejemplo, una afirmación que antes podía tardar semanas en difundirse de boca en boca, en este tiempo está disponible al instante.
“Y, gracias a la inteligencia artificial, las personas cuentan con herramientas para generar afirmaciones nuevas y convincentes con mucha mayor rapidez”, expresó.
Hickey dijo que resulta tentador pensar que se trata solo de un problema del entorno digital, pero, en realidad, la cuestión es más amplia debido a los desafíos generales relacionados con la polarización y la percepción que se tiene del país.
“Cuando las personas no logran ponerse de acuerdo sobre hechos básicos, qué ocurrió, quién dijo algo o por qué algo es cierto, nuestra confianza en la propia democracia puede verse erosionada.
“A medida que perdemos la confianza en instituciones fundamentales, ya sean los procesos electorales, el sistema judicial o la salud pública, incluso nuestra confianza en nuestros propios vecinos se ve comprometida”, comentó.
Indicó que no se está ante un mero problema mediático, sino ante un problema de salud cívica.
“Se trata de cómo nos relacionamos hoy en día y de cómo desarrollamos un sentido compartido de los valores”, señaló.
Distinciones
Hickey abordó las distinciones fundamentales entre información errónea, desinformación y discursos de odio, señalando cómo los sesgos cognitivos y la “economía de la atención” fomentan la interacción.
“La ‘información errónea’(*misinformation*) es contenido falso o inexacto que, independientemente de si fueron compartidos con una intención maliciosa o no, nos llevan a error”, señaló. “Mientras la ‘desinformación’ (*disinformation*) se refiere a contenido creado deliberadamente para engañar”.
Dijo que las teorías conspirativas son narrativas que circulan en diversas comunidades, no necesariamente ciertas, pero que están vinculadas a un relato más amplio.
“A menudo giran en torno a una figura que actúa como ‘el coco’ o una amenaza temida, y se propagan rápidamente porque apelan a nuestros miedos”, comentó.
Hickey añadió que con frecuencia se observan contenidos problemáticos que carecen de contexto o que presentan un contexto falso.
“Al estar desvinculados de la información original que los rodeaba, y al faltar esos detalles adicionales, terminan induciéndonos al error, aunque el contenido en sí mismo no fuera originalmente inexacto”, explicó.
El especialista dijo que también se ven muchos casos de enfoques sesgados o manipulados.
“Lo más habitual a lo que estamos expuestos hoy en día, contenido que despierta nuestras emociones”, expresó. “Nos conduce en la dirección equivocada, independientemente de si es estrictamente verdadero o falso; sin embargo, manipula nuestra forma de pensar sobre un tema concreto”.
Hickey dijo que el discurso de odio es algo que se presenta dentro de las comunidades de inmigrantes.
“Este es un desafío enorme en el que nos centramos constantemente, tratando de superarlo”, indicó.
Resaltó que, si bien la intención es relevante a la hora de definir estos conceptos, el impacto es el mismo, independientemente de cuál haya sido el propósito inicial.
“Los rumores circulan tanto en línea como fuera de ella, ya sea de forma intencionada o no; el resultado es idéntico”, señaló. “La gente siente miedo a votar o a participar, y toma decisiones distintas basándose en esa información errónea”.
Cómo evaluar la veracidad
Hickey explicó que en la era de las redes sociales es crucial aprender a utilizar otros indicadores para evaluar el grado de veracidad de un contenido antes de decidir si darle crédito o no con el método SIFT (detenerse, investigar, buscar una mejor cobertura y rastrear las afirmaciones hasta sus fuentes originales), por sus siglas en inglés.
Sobre cómo abordar la desinformación y la información errónea que circulan en las redes sociales, agregó, es importante utilizar este método.
“El uso de estas estrategias ayuda a las comunidades a desenvolverse ante imágenes fabricadas y narrativas políticas relacionadas con la intimidación a los votantes o el voto de personas no ciudadanas.
El desplazamiento de la desinformación
Jinxia Niu, del Chinese Digital Engagement Project (organización Chinese for Affirmative Action), señaló que la desinformación electoral se ha desplazado de WeChat hacia X, mientras que ciertas afirmaciones circulan a menudo a través de X, WeChat y YouTube.
“Desde 2023 hasta 2026, si bien WeChat fue el epicentro de las narrativas falsas durante 2023 y 2024, recientemente X se ha convertido en la plataforma predominante, cobrando una importancia aún mayor”, dijo. “Incluso, en cuanto al alcance y la interacción que genera la desinformación en cada plataforma, X registra niveles de interacción mucho más altos que YouTube o WeChat”.
Agregó que no obstante, WeChat sigue siendo fundamental, ya que la desinformación suele originarse en X para luego trasladarse y circular a través de grupos de WeChat y YouTube.
Niu, quien explicó que CAA es una organización de derechos civiles basada en la comunidad,fundada en 1969 en San Francisco, dijo que entre los temas más recurrentes que este año han identificado en la desinformación, es el electoral.
“Aproximadamente el 60 por ciento de la desinformación en chino es una traducción directa de contenidos provenientes de sectores de la derecha en inglés.
“Sin embargo, al pasar al idioma chino, estos mensajes a menudo se distorsionan o se combinan con elementos nuevos”, agregó. “Un ejemplo claro es el tema del ‘fraude electoral’, que constituye, sin duda, el eje principal de la desinformación este año, especialmente a raíz de las afirmaciones de Trump, circulan todo tipo de teorías que sostienen que las elecciones están amañadas”.
Entre las narrativas clave figuran el voto de personas que no son ciudadanas, los temores relacionados con la inmigración y los ataques partidistas.
“Estas afirmaciones pueden desalentar a los votantes con derecho a sufragar y aprovechar las brechas lingüísticas y culturales”, comentó.
Además, añadió, y esto es lo más grave, cuando surgen acusaciones como las que hace el presidente Donald Trump una supuesta participación masiva de no ciudadanos en estados como California, o sobre extranjeros manipulando el proceso, el impacto en la comunidad inmigrante es profundo.
“La desinformación se transforma en miedo a las autoridades migratorias”, expresó. “Este temor ya está provocando que incluso ciudadanos con derecho a voto decidan quedarse en casa”.
Como ejemplo, dijo que cuando ocurrió un error en el sistema de registro electoral en Nueva Jersey, que permitió el registro de personas no ciudadanas, en los medios en inglés se interpretó simplemente como un fallo administrativo.
“Sin embargo, en WeChat, la reacción fue inmediata: se desató un gran temor. Muchos empezaron a preguntarse: ‘¡Dios mío!, ¿qué pasa con nosotros, que no somos ciudadanos? ¿Nos han incluido por error en el censo electoral?. ¿Qué pasa si nos arrestan? ¿Podemos seguir votando, incluso después de habernos naturalizado? Esa es la preocupación’”, expresó.
Niu dijo que esto no afecta solo a la comunidad china.
“Ante la actual ofensiva migratoria que, junto con la presencia del ICE, genera un miedo profundo en toda la comunidad asiática, hemos observado que, de cara a 2025 y 2026, la narrativa antiinmigrante y la desinformación están fracturando no solo a la comunidad china, sino también a las comunidades india, filipina y vietnamita”, comentó.
Por eso, dijo que según los datos de CAA datos, la desinformación sobre inmigración constituye el segundo tema más importante dentro de la desinformación electoral.
“Por este motivo, estamos a punto de publicar un nuevo informe titulado ‘Divididos por diseño’ (*Divided by Design*)”, explicó.
Para las personas que recurren directamente a ChatGPT, Niu recomienda que es mejor que lean las noticias en medios confiables.
La IA transforma la forma en que se viven los procesos electorales
Zommer, co fundadora y directora ejecutiva de Factchequeado, una organización que combate la desinformación en español en Estados Unidos, opinó que la inteligencia artificial está transformando la forma en que se viven los procesos electorales.
“Esto es especialmente evidente en el actual ciclo electoral, las elecciones de mitad de mandato de 2026, donde la inteligencia artificial desempeña un papel mucho más relevante en las campañas políticas que el que observamos en 2024”, comentó.
Zommer dijo que si en el 2024 se vieron principalmente imágenes generadas por IA, ahora hay una presencia cada vez mayor de videos creados mediante esta tecnología con más contenido político.
“Con un número creciente de personas que recurre a los chatbots de IA para obtener información electoral, esto preocupa”, expresó.
Informó que desde Factchequeado sigue de cerca estas dos tendencias: por un lado, la proliferación de videos que resultan muy difíciles de identificar como artificiales, especialmente en el contexto del consumo casual de información que caracteriza a las redes sociales hoy en día.
Y por otro, dijo que están realizando investigaciones más profundas para analizar las respuestas que ofrecen los chatbots de IA ante las mismas preguntas, tanto en inglés como en español, con el fin de fomentar una mayor rendición de cuentas.
Respecto a los videos generados por IA , los datos revelan una tendencia de gran alcance.
“Según el West Indian Media Project, a principios de septiembre ya se observaba una dinámica que, previsiblemente, irá en aumento. Los investigadores han identificado al menos 169 anuncios políticos que emplean IA, lo que equivale a una inversión publicitaria de 80 millones de dólares”.
Añadió que resulta preocupante que el 69 por ciento de esos anuncios no informan a los espectadores de que el contenido había sido generado mediante IA.
Informó que no en todos los estados, ni el nivel federal, cuentan con regulaciones que protejan a los votantes.
“No existe una ley federal general que obligue a los políticos a revelar el uso de la inteligencia artificial”, finalizó Zommer.

