Casi 17 millones de votantes AAPI: el electorado que puede definir elecciones reñidas en EU

Por: Patti Reyes

Su crecimiento acelera el peso político de las comunidades asiático-estadounidenses e isleñas del Pacífico. Sin embargo, las barreras al voto, las diferencias lingüísticas y el acceso a la información siguen siendo desafíos para una participación efectiva


Por: Patti Reyes

¿Qué ocurre cuando millones de votantes tienen el potencial de inclinar la balanza en elecciones reñidas, pero todavía enfrentan obstáculos para ejercer su derecho al voto? Esa es una de las preguntas que pone sobre la mesa el crecimiento del electorado asiático-estadounidense e isleño del Pacífico (AAPI, por sus siglas en inglés), uno de los segmentos electorales de más rápido crecimiento en Estados Unidos.

Con cerca de 17 millones de electores, estas comunidades representan una fuerza política cada vez más relevante de cara a las elecciones de mitad de mandato de 2026. Sin embargo, su peso no depende únicamente de cuántas personas tienen derecho a votar, sino de cuántas pueden participar con información suficiente, recursos accesibles y condiciones que les permitan hacer efectiva su decisión.

Durante una rueda de prensa virtual organizada por American Community Media (ACoM), especialistas y representantes de organizaciones comunitarias advirtieron que el desafío va más allá de movilizar votantes: también implica identificar y reducir las barreras que dificultan su participación.

Christine Chen, directora ejecutiva de APIA Vote, señaló que hasta el 90 por ciento de los integrantes de este electorado afirma que planea participar en los comicios. No obstante, subrayó que las organizaciones deben garantizar que las personas cuenten con las herramientas necesarias para llegar a las urnas.

“Los votantes AAPI tienen el potencial de superar el margen de victoria en estas contiendas tan reñidas. Pero eso solo significa que debemos aumentar la participación para asegurarnos de tener un impacto significativo en quién gana realmente”, afirmó Chen.

La directiva destacó que alcanzar los 16 millones de votantes AAPI elegibles ha sido resultado de años de trabajo comunitario. También recordó que no se trata de una población homogénea: sus integrantes tienen distintas historias migratorias, idiomas, condiciones socioeconómicas, generaciones y experiencias políticas.

Esa diversidad, explicó, hace indispensable el trabajo de organizaciones sin fines de lucro capaces de atender las necesidades particulares de cada comunidad.

Las barreras que pueden dejar fuera a miles de votantes

El crecimiento del electorado no elimina los obstáculos que enfrenta. Chen advirtió que, en los últimos años, diversos estados han modificado procedimientos electorales que pueden dificultar la participación, entre ellos los requisitos de identificación, las opciones de voto por correo, el uso de buzones para depositar boletas, los plazos de entrega, el registro electoral y las oportunidades de votación anticipada.

Según lo expuesto durante la sesión informativa, estos cambios afectan a alrededor de un millón de votantes registrados, incluidos más de 75 mil asiático-estadounidenses e isleños del Pacífico. La preocupación aumenta ante la eliminación de centros de votación en zonas predominantemente minoritarias y las dudas que, de acuerdo con los participantes, se han difundido sobre la legitimidad de los procesos electorales.

El mensaje es claro: tener derecho al voto no siempre significa contar con las mismas facilidades para ejercerlo.

El idioma y la economía también influyen

Karthick Ramakrishnan, fundador y director de AAPI Data, puso el foco en otro desafío: las barreras lingüísticas. El especialista señaló que los estadounidenses de origen asiático presentan mayores necesidades de asistencia lingüística que otros sectores de la población, por lo que ofrecer información electoral accesible en distintos idiomas resulta fundamental.

Ramakrishnan también compartió datos sobre las condiciones socioeconómicas y los cambios de opinión política dentro de estas comunidades. De acuerdo con las cifras presentadas, el 10 por ciento de los estadounidenses de origen asiático y el 17 por ciento de los isleños del Pacífico viven por debajo del umbral federal de pobreza.

En materia migratoria, indicó que el respaldo a la deportación de personas en situación irregular entre este electorado pasó del 38 por ciento en mediciones anteriores al 29 por ciento en febrero de 2026.

El especialista añadió que el 90 por ciento de los votantes registrados AAPI encuestados afirmó que planeaba participar en las elecciones de mitad de mandato de este año. Asimismo, señaló que las encuestas muestran una disminución en la simpatía hacia Donald Trump, asociada con una creciente desilusión en materia de inmigración y economía entre personas que anteriormente mantenían una opinión más favorable.

Organización comunitaria: del contacto directo a las urnas

Para Mary Lou Akai-Ferguson, directora ejecutiva de Asian American Power Network, la movilización electoral comienza mucho antes de la jornada de votación. Las organizaciones comunitarias, explicó, trabajan para que sus integrantes identifiquen prioridades, participen en las decisiones políticas y definan colectivamente qué elecciones y candidaturas consideran relevantes.

“Actuamos en bloque en estas elecciones y la mayoría de nuestras organizaciones se encuentran en estados clave”, afirmó.

Akai-Ferguson informó que las labores territoriales se han intensificado durante 2026, con la meta de duplicar el trabajo de campo realizado en las elecciones de mitad de mandato de 2022.

Hasta el momento de la sesión informativa, las organizaciones habían visitado 450 mil hogares en todo el país y sostenido conversaciones telefónicas completas con más de 85 mil estadounidenses de origen asiático. A estas acciones se suman el envío de correspondencia y mensajes de texto para compartir información y fomentar la participación.

La directiva también señaló que 26 mil estadounidenses de origen asiático ya habían emitido su voto anticipado, una cifra que ilustra la importancia de las estrategias de movilización, aunque no representa por sí sola el comportamiento final de todo el electorado.

Una comunidad diversa, una influencia política creciente

Shekar Narasimhan, presidente del Fondo de Victoria de la AAPI, destacó el crecimiento sostenido de la población AAPI con derecho al voto, que pasó de aproximadamente 6.5 millones a cerca de 14 millones de electores, según las cifras que presentó.

Para ilustrar la diversidad de estas comunidades, mencionó el caso de Alaska, donde viven alrededor de 56 mil asiático-estadounidenses, isleños del Pacífico y nativos hawaianos. Entre ellos destaca la comunidad filipino-estadounidense, con una presencia importante en localidades como Kodiak y Ketchikan.

En Kodiak, señaló, los filipino-estadounidenses representan aproximadamente el 35 por ciento de la población, una proporción que refleja cómo las comunidades AAPI pueden tener una presencia especialmente significativa en determinadas localidades.

Narasimhan también abordó el escepticismo de algunos jóvenes frente a las promesas políticas incumplidas. Reconoció que las nuevas generaciones tienen motivos para cuestionar a quienes buscan su confianza y recordó que la credibilidad de los representantes públicos también forma parte de la conversación electoral.

El desafío: convertir el potencial en participación

Los especialistas coincidieron en que el electorado asiático-estadounidense e isleño del Pacífico ocupa un lugar cada vez más relevante en el panorama político estadounidense. Pero también señalaron que su participación requiere algo más que cifras alentadoras: necesita información comprensible, atención a la diversidad lingüística, organizaciones cercanas y condiciones que permitan ejercer el voto.

Para resolver dudas y facilitar el acceso a información electoral, las organizaciones han puesto a disposición del público recursos en diversos idiomas, incluida la línea de asistencia al votante 1-888-API-VOTE (1-888-274-8683).

Porque en una democracia no basta con contar cuántas personas pueden votar. También importa que puedan hacerlo. Y cuando millones de ciudadanos forman parte de un electorado en expansión, garantizar el acceso a las urnas se convierte en una cuestión que va más allá de una campaña: es parte esencial de la participación democrática.

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