¿Mundial para todos? Expertos advierten exclusión, redadas y miedo

Por: Especial
Vista detallada del Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA durante la Recepción de Bienvenida VIP, previa al Sorteo Oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, el 4 de diciembre de 2025 en Washington, D.C. Foto: FIFA/FIFA vía Getty Images (Facebook)

Por: Patti Reyes

Los Ángeles.- Mientras los estadios se preparan para recibir a millones de aficionados bajo la bandera de la diversidad, fuera de las canchas crece una pregunta incómoda: ¿puede hablarse de inclusión cuando miles de personas enfrentan barreras para cruzar las fronteras del país anfitrión? 

A días de que Estados Unidos, México y Canadá celebren la Copa Mundial de la FIFA 2026, organizaciones defensoras de derechos humanos advierten una contradicción cada vez más difícil de ignorar.

El torneo ha sido presentado como una fiesta global abierta a todas las culturas, pero las restricciones migratorias impulsadas por la administración Trump han encendido las alarmas entre activistas y expertos internacionales. 

La preocupación se centra en el impacto que estas medidas podrían tener sobre aficionados, periodistas, deportistas y ciudadanos de decenas de países afectados por prohibiciones y limitaciones en la emisión de visas.

“En la retórica se dice que esta será la Copa del Mundo más inclusiva, pero hay personas que están sufriendo la prohibición de visas y está afectando a docenas de países”, señaló Minky Worden, directora de iniciativas globales de Human Rights Watch, durante una rueda de prensa organizada por American Community Media (ACoM).

Ante este escenario, especialistas exigen que la organización del Mundial garantice el respeto a los derechos humanos y evite que la mayor celebración del futbol termine marcada por la exclusión.

‘No me importa si me arrestan, voy a seguir a mi equipo

Minky Worden advirtió que la preocupación crece incluso dentro del Congreso, donde algunos legisladores han exigido detener los operativos migratorios durante la Copa del Mundo. La razón es clara: miles de familias migrantes, apasionadas por el futbol, podrían verse obligadas a elegir entre vivir con miedo o acompañar a sus selecciones.

“Hay personas que dicen: ‘No me importa si me arrestan, voy a seguir a mi equipo’”, señaló, reflejando el nivel de tensión e incertidumbre que rodea a la comunidad migrante de cara al torneo.

Para la directora de Human Rights Watch, el riesgo más grave es que el espectáculo deportivo más grande del planeta termine sirviendo como una cortina para ocultar los abusos que, asegura, se han cometido durante el último año por parte de las autoridades migratorias. 

“El verdadero peligro es que este evento sea utilizado para enterrar los severos abusos que han ocurrido”, puntualizó.

Jamal R. Watkins, vicepresidente de estrategia y desarrollo de la NAACP, señaló que el desafío va más allá de organizar un evento deportivo de talla mundial: se trata de garantizar inclusión, protección y condiciones reales de equidad para periodistas, jugadores y familias que participarán en la Copa del Mundo.

El representante también puso sobre la mesa una preocupación que suele quedar fuera de los reflectores: los derechos laborales de las miles de personas que trabajan para hacer posible el torneo. Recordó que detrás de cada partido existe una enorme fuerza laboral que también debe contar con garantías y protección.

Mascotas representativas a los tres países anfitriones de la Copa Mundial de la FIFA 2026: Canadá, México y Estados Unidos, respectivamente.

Ante el contexto actual, Watkins, incluso, lanzó una advertencia para quienes planean viajar durante el Mundial. Recomendó adoptar medidas básicas de seguridad, como desactivar el desbloqueo de teléfonos mediante reconocimiento facial y mantener informados a familiares o personas de confianza sobre los lugares que visiten.

“Queremos brindar una experiencia sana y positiva. Buscamos asegurar que jugadores, periodistas y la comunidad en general vivan un evento de alto nivel, porque la próxima Copa del Mundo se definirá por lo que ocurra en esta”, afirmó.

Las declaraciones de Watkins reflejan una inquietud creciente entre organizaciones defensoras de derechos civiles: que la promesa de una Copa del Mundo inclusiva sólo podrá cumplirse si la seguridad, la protección de derechos y la dignidad de todas las personas involucradas se convierten en una prioridad real y no únicamente en un discurso.

Katherine La Puente, coordinadora de Derechos de la Niñez de Human Rights Watch, advirtió que, aunque diversas organizaciones han buscado mecanismos legales para garantizar la protección de niños y niñas ante las políticas migratorias, hasta el momento no se han conseguido medidas concretas que brinden certeza a las familias.

“Yo veo una Copa Mundial llena de emoción, pero la falta de protecciones y los abusos que el gobierno de Estados Unidos está llevando a cabo están poniendo en riesgo esa emoción para miles de familias”, señaló.

La Puente alertó que el temor entre la comunidad migrante es cada vez mayor debido al riesgo de detenciones y separaciones familiares. Como ejemplo, relató el caso de un padre que fue arrestado y separado de sus dos hijos, una situación que, aseguró, no es aislada.

Según la activista, existen cientos de casos similares y el endurecimiento de las acciones migratorias genera incertidumbre entre las familias que planean asistir o participar en los eventos relacionados con la Copa del Mundo. 

“La preocupación es que el ambiente de celebración quede opacado por el miedo a ser detenido o separado de los seres queridos”, advirtió.

Aunque la Copa Mundial de la FIFA 2026 ha sido presentada como la edición más incluyente de la historia al celebrarse de manera conjunta entre Estados Unidos, México y Canadá, persisten preocupaciones sobre los desafíos políticos y migratorios que podrían enfrentar miles de aficionados.

Ariel G. Ruiz Soto, analista de políticas del Instituto de Políticas Migratorias, reconoció que los tres países anfitriones mantienen diferencias importantes en diversos temas políticos; sin embargo, destacó que uno de los principales objetivos de la FIFA es utilizar el deporte como una herramienta para unir naciones más allá de sus diferencias.

No obstante, el especialista advirtió sobre las dificultades que podrían enfrentar quienes planean viajar para vivir la experiencia mundialista. 

Señaló que aproximadamente el 68 por ciento de los partidos se disputarán en Estados Unidos, por lo que millones de aficionados dependerán de poder ingresar al país para asistir al evento.

Ante este escenario, Ruiz Soto subrayó la importancia de garantizar condiciones claras y accesibles para los visitantes internacionales, especialmente en un contexto marcado por debates sobre migración, controles fronterizos y restricciones de ingreso que podrían afectar a quienes buscan participar en la máxima fiesta del futbol.

Los expertos coincidieron en que la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 sigue creciendo. 

Advirtieron que, sin garantías claras y verificables en materia de derechos humanos y libertades civiles, millones de aficionados, periodistas, trabajadores y familias podrían enfrentar riesgos que empañen uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

Ante este escenario, hicieron un llamado urgente a los gobiernos de Estados Unidos, México y Canadá, así como a la FIFA, para que pasen del discurso a la acción y garanticen la protección de todas las personas sin distinción. 

De lo contrario, la Copa del Mundo podría quedar marcada no por la celebración del fútbol, sino por denuncias de abusos, discriminación y violaciones a los derechos fundamentales que hoy ya encienden las alarmas de organismos y defensores internacionales.

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