
Por: Patti Reyes
Los Ángeles.- Tan pronto se conocio que la Corte Suprema abrió una nueva grieta en los derechos electorales de Estados Unidos al invalidar el mapa congresional de Luisiana que garantizaba dos distritos de mayoría negra el pasado 29 de abril, activistas y organizaciones civiles calificaron la medida como un golpe directo contra la Sección 2 de la histórica Ley de Derechos Electorales, diseñada para impedir la dilución del voto de las minorías.
La reacción fue inmediata. En cuestión de horas, legisladores republicanos de varios estados del sur convocaron sesiones extraordinarias para redibujar distritos electorales, desatando alarmas entre defensores del voto que ven en esta ofensiva el avance de una estrategia sistemática para reducir el peso político de las comunidades afroamericanas en la región.
Desde Luisiana hasta Georgia, pasando por Alabama y Carolina del Norte, activistas por los derechos civiles advierten que la batalla ya no se limita al voto negro: sostienen que el rediseño de mapas electorales amenaza la representación democrática de millones de ciudadanos y podría redefinir el equilibrio político del país en los próximos años.
Mientras los estados aceleran cambios electorales, organizaciones civiles preparan litigios, movilizaciones y campañas nacionales para frenar lo que describen como un nuevo capítulo de supresión del voto en el sur de Estados Unidos.
“Legislaturas del sur están intentando diluir el poder del voto negro y latino mientras los estados se apresuran a redibujar los distritos electorales. Sin embargo, estos nuevos mapas no responden a una búsqueda de representación equitativa, sino a intereses partidistas”, expresó Mitchell Brown, asesor de derechos electorales de Southern Leadership for Voter Engagement Network (SOLVE), durante una rueda de prensa informativa realizada por American Community Media (ACoM).
Brown sostiene que las nuevas estrategias políticas ya no buscan impedir abiertamente el voto, sino debilitarlo desde la ingeniería electoral y los tribunales.
“Los políticos están escogiendo a sus votantes, en vez de que los votantes elijan a sus políticos”, declaró el abogado.
El activista también lanzó una advertencia sobre el impacto racial detrás de estas medidas:
“Nuestro gobierno se supone que debe ser del pueblo y para el pueblo, pero la historia demuestra que quienes están en el poder harán cualquier cosa para excluir las voces de los votantes de color”.
“Estos cambios afectan a todo el país. La Sección 2 ya no podrá utilizarse en otros casos clave, como los relacionados con votantes indígenas, donde históricamente ha sido una herramienta fundamental”, puntualizó Brown.
Desde Fair Fight Action, organización fundada por Stacey Abrams para combatir la supresión electoral, el abogado y estratega político Amir Badat calificó la situación con una frase contundente: “Esto no es democracia”.
Badat ha advertido que los recientes fallos judiciales y cambios legales podrían representar “la mayor destrucción del poder político negro desde la Reconstrucción”.
“Hemos visto cómo la participación electoral pasó de estar por debajo del 10 por ciento a superar el 60 por ciento, y con ello también aumentó de manera histórica la representación afrodescendiente en el poder”, señaló el abogado especializado en derechos electorales.
En 1964, apenas cuatro miembros del Congreso eran afrodescendientes. Hoy, esa cifra supera los 60 funcionarios electos, un crecimiento que cuadruplicó la representación política en apenas una década y que, advirtió, fue posible gracias al Acta de Derechos Electorales, especialmente a la Sección 2, creada para garantizar un acceso igualitario al voto.
“Si estos mapas son aprobados, millones de votantes afrodescendientes verán diluido su poder político. Sería un retroceso brutal para la representación y la democracia, por eso es crucial que la gente salga a votar en las próximas elecciones si quiere frenar estos cambios”, alertó Badat.
Por su parte, Davante Lewis, uno de los políticos afroamericanos progresistas con más visibilidad en Luisiana, ha insistido en la necesidad de líderes que enfrenten directamente las estructuras de poder tradicionales.
“Los demócratas de Luisiana necesitan un líder visionario y trabajador”, declaró Lewis al hablar sobre el futuro político del estado.
También agregó que hace apenas dos miércoles comenzó la votación anticipada en Luisiana. Para entonces, más de 42 mil personas ya habían emitido su voto por correo o como votantes ausentes. Sin embargo, en medio del proceso electoral, el gobierno decidió suspender la elección utilizando un poder ejecutivo
“Ese mecanismo existe para situaciones extremas, como desastres naturales”, explicó. “Pero ahora las autoridades argumentaron una supuesta violación a la integridad electoral para frenar la elección de golpe”.
La decisión encendió las alarmas entre defensores del voto, luego de que se anunciara que las boletas ya emitidas podrían no ser tomadas en cuenta. “Dijeron que esos votos no contarán”, agregó. “Y ante eso, la legislatura presentó un proyecto de ley para impedir incluso que esas boletas sean publicadas; el secretario de Estado simplemente las escondería”.
Rhyane Wagner, directora de alianzas de la organización Alabama Values Progress, advirtió que lo que ocurre en Alabama refleja una crisis más profunda que amenaza a la democracia estadounidense.
Según Wagner, detrás de las decisiones políticas y judiciales existe un intento sistemático por debilitar el poder político de la comunidad afrodescendiente. “Cuando la ley deja de reconocer el racismo estructural y la manera en que la raza influye en el acceso al poder, demostrar la discriminación se vuelve mucho más difícil”, alertó.
La activista subrayó que las consecuencias podrían extenderse mucho más allá de Alabama. “Lo que sucede aquí tendrá implicaciones para las luchas por los derechos del voto en todo el país”, afirmó Wagner.
“Me afecta personalmente porque soy oriunda de Memphis, Tennessee, y fue tan desilusionante y francamente repugnante que esto le esté pasando a mi ciudad, pero siento igual por todo el sur del país, por eso es importante estar informados, hay muchas herramientas para que la comunidad participe y que su voz haga eco en todos los rincones del país. Algo también muy importante, salgan a votar”, puntualizó Rhyane, la directora de Alianzas.
Por su parte, Jerome Dees, director de políticas del Southern Poverty Law Center, advirtió que más de una cuarta parte de la población en Estados Unidos es afrodescendiente, por lo que negarles una representación justa significa silenciar millones de voces.
Dees expresó su preocupación ante los crecientes ataques contra las comunidades minoritarias y lanzó un llamado urgente a acudir a las urnas. “No deben tener miedo. Este es el momento de defender su voz y ser parte del cambio”, sentenció.
Las organizaciones civiles aseguran que la batalla por el voto en el sur recuerda episodios históricos previos al Voting Rights Act of 1965, legislación creada para impedir la discriminación racial en las urnas.
“Sin el derecho al voto, muchas comunidades son silenciadas y olvidadas”, señaló Brown. “Eso tiene que cambiar”.
Por último, los especialistas advirtieron que lo que está en juego va mucho más allá de la población afroamericana: el riesgo alcanza a todas las comunidades y amenaza directamente el estado de la democracia en Estados Unidos.
¿Puede existir democracia cuando el poder decide quién puede votar y quién no?

