Del impacto petrolero a las cajas registradoras: La guerra entre EU contra Irán provoca un repunte global en los costos para el consumidor

Por: Nora Estrada

Los Ángeles.- La incertidumbre que crea el shock económico de la guerra de Estados Unidos contra Irán mantiene a los estadounidenses al borde de la conmoción por el alza vertiginosa en los precios, y esto le pega más a las familias de bajos recursos, opinaron expertos.

Durante una videoconferencia organizada por America Community Media, los ponentes dijeron que el aumento del precio del petróleo y perturbaciones en los bienes de consumo que se propagan por los mercados globales y las cadenas de suministro, afecta particularmente al combustible y a las mercancías que transitan por el estrecho de Ormuz, como el transporte, alimentos y bienes de uso cotidiano.

Golpazo a hogares de bajos recursos

El doctor Ryan Nunn, director de Investigación del Budget Lab de la Universidad de Yale, explicó que el impacto inflacionario golpea con especial dureza a las familias estadounidenses de bajos ingresos.

Principalmente, agregó, porque tienden a gastar una mayor proporción de su presupuesto en bienes que los hogares de ingresos más altos no lo hacen, y no pueden sustituir productos por alternativas más económicas con la misma facilidad que los hogares de ingresos más altos. 

“Creo que esa es una diferencia bastante intuitiva”, comentó. “Además, disponen de un menor colchón de ahorro”. 

Shock económico

Nunn dijo que sobre la naturaleza del shock económico que se experimenta debido a la guerra contra Irán, tanto la duración como la incertidumbre, resultan relevantes, y no solo la magnitud de los cambios iniciales. 

“Gran parte dependerá de cuán prolongada resulte ser toda esta situación y, en particular, con qué rapidez puedan restablecerse la producción y el comercio tras las secuelas del shock. 

“Históricamente, los shocks en los precios del petróleo suelen tardar un tiempo en remitir”, agregó. “En promedio, transcurría aproximadamente un año y medio para que los shocks en los precios del petróleo se redujeron, aunque fuera solo a la mitad de su magnitud, tras el impacto inicial. Se trata de un periodo bastante prolongado”​, explicó.

Dijo que no obstante, cabe señalar que aquellos shocks provenían de una fuente distinta.

“El shock actual es bastante diferente por muchas razones de las que acabamos de escuchar; y nos gustaría reflexionar sobre cómo esas diferencias podrían influir en la duración de este episodio.

“Un aspecto que podría ser diferente en esta ocasión es que se han reportado daños considerables en la infraestructura energética de Oriente Medio y cabría esperar que esto haga que el shock resulte más persistente”, ​d​ijo Nunn.

Turbulencias

Nunn agregó que resulta muy difícil pronosticar la conmoción petrolera, y más aún, cuáles serán sus implicaciones económicas porque depende de tantas incógnitas, incluyendo la conducción de la política exterior.

Nunn dijo que en Estados Unidos, el precio del petróleo rondaba los 65 dólares por barril justo antes del conflicto, y se situaba en torno a los 100 dólares según los datos diarios más recientes correspondientes a principios de esta misma semana. 

“Si comparamos esta cifra con otras variaciones mensuales en los precios del petróleo en Estados Unidos, este constituye uno de los mayores aumentos que hemos experimentado en los últimos 50 años’, ​m​encionó.

Dijo que un descubrimiento es quecuando los precios del petróleo se disparan, se suele observar inflación.

“Se ve cómo suben los precios mientras la actividad económica disminuye”, expresó. “Y para comprender la actual turbulencia, realmente debemos examinar la experiencia histórica de Estados Unidos ante otras perturbaciones en los precios del petróleo”.

Señaló que no basta simplemente con analizar el antes y el después de los cambios históricos en los precios del petróleo​, ​s​ino a que una economía en auge puede provocar que los precios del petróleo aumenten por razones que, en realidad, no guardan relación alguna con la oferta, sino que tienen todo que ver con el incremento de la demanda.

Nunn explicó que aunque las perturbaciones en los precios del petróleo parecen tener un impacto menos severo en Estados Unidos de lo que solían tener, siguen siendo significativas, pero en menor medida que antes.

“Esos efectos son menos pronunciados de lo que fueron en el pasado, dado que Estados Unidos requiere ahora menos petróleo para generar un dólar de PIB del que necesitaba anteriormente. Y, a su vez, esto se debe a que nuestra eficiencia en el uso de combustible ha mejorado, y a que el crecimiento económico ha tendido a desviarse de la producción intensiva en petróleo que caracterizó a las décadas anteriores”, dijo.

Agregó queEstados Unidos también produce mucho más petróleo que en el pasado y ahora es un exportador neto de crudo y productos derivados del petróleo. 

“Por lo tanto,ahora existen más efectos compensatorios, tanto positivos como negativos, derivados de un aumento en el precio del petróleo”, añadió. “La inversión tiende a terminar aumentando, compensando parcialmente la disminución en el consumo que se produce como consecuencia de dicho incremento”.

Irán: Hueso duro de roer

“Es poco probable que la presión estadounidense obligue a Irán a capitular. Irán defenderá sus ideales revolucionarios”, dijo el doctorWilliam O. Beeman, profesor emérito de Antropología en la Universidad de Minnesota, especializado en Oriente Medio.

El catedrático recordó que el régimen iraní prioriza la soberanía nacional, lo cual impulsa sus acciones y su represión interna.

“Irán ha resistido la influencia extranjera durante casi 200 años, preservando su integridad nacional”, explicó. “La coerción económica o militar no disuadirá a Irán de proteger su revolución, su soberanía y el control del estrecho Ormuz”, comentó.

Beeman agregó que Irán dirigió el tráfico a través de sus aguas territoriales para reafirmar su soberanía y cobrar peajes.

Dijo que Irán ha sido dominado por potencias extranjeras, de una forma u otra, durante casi 200 años.

“Por ello, los iraníes son extremadamente sensibles al hecho de que dichas potencias hayan intervenido una y otra vez en sus asuntos internos, y al hecho de haber logrado resistir y preservar su integridad nacional a pesar de dicha injerencia externa”, comentó.

A menudo, la Revolución Iraní de 1979 se presenta como una revolución de carácter religioso, sin embargo, en realidad, su aspecto más importante fue la declaración de que no se alinearían ni con Oriente ni con Occidente. 

“Es decir, que resistirán cualquier influencia colonial en sus asuntos internos”, señaló. 

Beeman dijo que tras la crisis de los rehenes de 1979-1980, Estados Unidos firmó un acuerdo, Acuerdos de Argel, con Irán con el fin de poner fin a dicha crisis.

En dicho documento, agregó, Estados Unidos se comprometió por escrito, de manera formal, sellada y vinculante, a no volver a interferir jamás en los asuntos internos de Irán. 

“Así que en esta situación, en la que nos encontramos hoy con Irán, este país está haciendo todo lo posible para proteger la revolución y los ideales revolucionarios, así como para salvaguardar su soberanía nacional, y está dispuesto a llegar a extremos con tal de lograrlo. 

“Este es uno de los puntos más importantes que Estados Unidos debería comprender: ninguna medida de coerción económica, ni militar, disuadirá al gobierno iraní de perseguir este objetivo primordial”, manifestó Beeman.

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