
Los Ángeles.- La nueva pirámide alimenticia propuesta por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, junto con el USDA el pasado 7 de enero, alerta y preocupa a los expertos ajenos a los organismos federales porque difiere de las orientaciones nutricionales anteriores al invertir la jerarquía tradicional de los alimentos.
En la videoconferencia “The New Food Pyramid: Healthy or Harmful?” Organizada por American Community Media, los ponentes advirtieron que el nuevo modelo, en lugar de enfatizar los granos como fundamento, prioriza las proteínas, los lácteos enteros, las grasas saludables, las frutas y las verduras, situando a los granos integrales en la base.
Asimismo, las nuevas directrices desaconsejan el consumo de carbohidratos refinados, azúcares añadidos y alimentos altamente procesados y casi duplica la ingesta recomendada de proteínas.
Radical
El doctor Christopher Gardner, profesor de Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, dijo que interpreta a la nueva pirámide alimenticia conun enfoque sensacionalista.
“Esto es tan radical que hemos puesto toda la pirámide patas arriba”, expresó. “Para ser sincero, la pirámide en sí misma resulta un poco difícil de interpretar”.
Gardner, quien formó parte del comité asesor que ofrece recomendaciones a los secretarios de Salud y Servicios Humanos sobre cómo podrían actualizar las recomendaciones basándose en nuevas evidencias, explico que en distintos ámbitos, las recomendaciones coinciden con las recomendaciones antiguas.
“Participar en este proceso durante dos años fue una experiencia muy gratificante; entregamos nuestro informe asesor a los secretarios justo en el momento en que se producía el cambio de administración, pasando de Joe Biden a Donald Trump.
“Para nuestra sorpresa, se lo entregamos a Robert F Kennedy Jr. (Secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos), quien, de manera muy explícita en las redes sociales, desestimó nuestro informe, alegando que era demasiado complicado y demasiado extenso, y anunció que ellos idearon un nuevo enfoque para el asunto”, dijo.
Gardner comentó que esperó más de un año a que se publicara el nuevo informe.
“Y cuando se publicó, ahí estaba esa pirámide invertida. Pensé: «¿Quién ha traído de vuelta la pirámide?”, expresó. “Nos habíamos deshecho de ella hace mucho tiempo. ¿Y por qué está invertida?”.
Dijo que interpretala inversión de la pirámide como un enfoque sensacionalista.
“Una forma de decir: ‘Esto es tan radical que hemos puesto toda la pirámide patas arriba’. Para ser sincero, la pirámide en sí misma resulta un poco difícil de interpretar”, comentó.
Explicó que en la pirámide actualizada recomiendan de dos a cuatro porciones diarias de cereales integrales
“Pero que los han situado en la base de esa pirámide invertida, puesta patas arriba”, añadió. “Da la impresión de que ese es el grupo de alimentos que menos se debería consumir, pero si la recomendación es ingerir de dos a cuatro porciones de cereales integrales, esa parte resulta confusa”.
Dijo que dos de las principales recomendaciones que planteó el Comité Asesor sobre Pautas Alimentarias fue la importancia de comer más frijoles, chícharos y lentejas y reducir el consumo de carnes rojas y procesadas.
“Esa fue una de nuestras principales conclusiones para los secretarios, pero al ver la pirámide resultó ser una especie de bofetada ver que la pirámide tenía un gran filete en la esquina superior izquierda”, expresó Gardner. “Y acto seguido, RFK Jr. apareció en las redes sociales para proclamar de inmediato: ‘¡La carne de res ha vuelto! ¡La mantequilla ha vuelto! ¡La carne ha vuelto!’”.
El profesor de medicina dijo que le preocupa el marcado énfasis en las proteínas en la nueva pirámide porque las sitúa en el centro del consumo diario, reforzando así una cultura que ya se encuentra saturada de publicidad centrada en las proteínas.
“El riesgo no reside únicamente en el exceso, sino también en la mala interpretación”, expresó.
Reprueba almuerzos escolares
Gardner opinó que los almuerzos escolares contienen una cantidad excesiva de azúcar añadida y alimentos ultra procesados.
“El almuerzo escolar es un tema importante, es uno de los lugares donde estas tienen mayor impacto y es cuando actúan como un sistema de red de seguridad del gobierno federal, donde se les exige cumplir con dichas pautas dietéticas.
“¿Cómo van a implementar esto las escuelas? Me encanta la idea de eliminar los alimentos ultra procesados y el azúcar, sin embargo, me preocupa la priorización de las proteínas en las comidas de nuestros almuerzos escolares”.
Dijo que realmente no ve mucha orientación ni apoyo para retirar esos alimentos, ni para incentivar a la industria alimentaria a suministrar opciones más saludables, ni para asignar más fondos al programa de almuerzos escolares.
“Siempre han estado, por así decirlo, maniatados al no contar con fondos suficientes para proporcionar alimentos saludables en las escuelas”, comentó. “En lugar de añadir dinero, recientemente han recortado fondos”.
Expresó que aunque hay muchos consejos realmente buenos en la nueva pirámide alimenticia, no son muy radicales.
“Cuando la gran mayoría de la población mundial es intolerante a la lactosa, hacen algunos planteamientos, como la ingesta de proteínas, cereales integrales y tres porciones diarias de lácteos enteros. Esto resulta verdaderamente insensible”, comentó Gardner.
‘No va a funcionar’
La doctora Marion Nestle, profesora emérita de Nutrición, Estudios Alimentarios y Salud Pública de la Universidad de Nueva York, considera que las nuevas pautas alimenticias no van a funcionar porque el gobierno deja la responsabilidad de seguir las pautas a los estadounidenses.
Nestle, quien también se desempeñó como asesora principal de políticas nutricionales en el HHS, dijo que RFK Jr. afirmó que: “No vamos a promulgar ninguna ley ni regulación al respecto”.
Y si el enfoque se centra en la responsabilidad personal, agregó, entonces el papel del gobierno es, en realidad, la educación.
“Pero a la industria alimentaria le encanta esa postura porque sabe perfectamente bien que la educación no basta para modificar los hábitos alimenticios”, comentó. “Si la educación fuera suficiente, 40 años de pirámides, platos y demás recursos ya habrían surtido efecto, y no ha sido así”.
Comentó que a la gente no le gustó la pirámide invertida porque la percibían como desequilibrada.
“Tampoco les agradan los diseños basados en platos porque no lograban comprenderlos.
“Por consiguiente, la pirámide constituye un buen diseño; sin embargo, no funciona si se invierte. Y la versión que tenemos actualmente está muy centrada en la carne y productos lácteos ricos en grasa”.
Nestle consideró que el mensaje de la responsabilidad personal exime al gobierno de toda obligación.
“El gobierno no tiene que hacer nada en materia de impuestos, de etiquetado, de restricciones a la comercialización ni de restricciones sobre el contenido de los alimentos. Simplemente puede decir: ‘Depende de ustedes lograrlo, y esperamos que las empresas alimentarias se sumen a la iniciativa’”, comentó Nestle. “No creo que eso vaya a funcionar”.
“Nos hunden mas”
La doctora Sailesh Rao, fundadora de Climate Healers, dijo que las nuevas las directrices dietéticas porque la crisis climática del planeta se agudiza porque promueven el consumo de carnes y lácteos, por lo tanto, la industria ganadería que requiere acabar con bosques y praderas.
“Podrían guiar a los estadounidenses hacia la salud y la sanación del planeta. En cambio, nos hunden aún más en la crisis”, comentó. “Nos encontramos en un punto decisivo. Lo que hagamos ahora determinará si nuestros hijos heredan un mundo habitable o una catástrofe ecológica fuera de control”.
Rao dijo que desde su perspectiva, las directrices no sólo tratan sobre la salud, sino también sobre la supervivencia del medio ambiente.
Explicó que el sistema alimentario actual como parte de lo que llama el “Planeta A”: un modelo impulsado por la extracción, el lucro y la presión ecológica.
“La alternativa, el “Planeta B”, se centra en la regeneración, la sostenibilidad y el equilibrio a largo plazo”, expresó. “Las nuevas directrices refuerzan el primero”.
Dijo que al promover un mayor consumo de lácteos y carne, se pasan por alto los costos ambientales de la ganadería como el agotamiento del agua, la deforestación, las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de la tierra.
La nueva pirámide alimenticia de 2025 recomienda el consumo de lácteos todos y cada uno de los días.
“Producir un galón de leche requiere mil galones de agua. Pero el agua es solo la punta del iceberg. La producción láctea utiliza vastas extensiones de tierra para cultivar alfalfa y maíz con el fin de alimentar a las vacas, las cuales convierten 10 calorías de alimento vegetal en una caloría de leche.
“Se trata de una ineficiencia catastrófica que se trata como algo normal. El ‘Planeta A’ en acción: ese uso del suelo impulsa la deforestación a nivel mundial”, agregó. “Bosques que tardaron miles de años en desarrollarse son talados para cultivar alimento para los animales que, según se les dice a los estadounidenses, necesitan consumir a diario”.
Rao explicó que la carne de res genera 60 libras de emisiones de gases de efecto invernadero por cada libra de carne, mientras que las lentejas, genera menos de una libra.
Esa no es una diferencia marginal. Es el abismo que separa al Planeta A del Planeta B.
Dijo que quienes promueven el pollo argumentan que es mejor, sin embargo, sigue requiriendo 10 veces más tierra que los vegetales para aportar la misma cantidad de calorías.
“Las explotaciones avícolas contaminan las vías fluviales, creando zonas muertas en ríos y áreas costeras”, agregó. “Esto es lo que las pautas no le dirán: no necesitamos ningún producto de origen animal para gozar de buena salud”.
La ambientalista dijo que si la Academia de Nutrición y Dietética afirma claramente que las dietas veganas bien planificadas son saludables para todas las etapas de la vida, incluyendo el embarazo, la infancia, la niñez y el rendimiento deportivo y la Comisión EAT-Lancet concluyó que la dieta para la salud planetaria es principalmente de origen vegetal, con productos de origen animal mínimos o nulos por que las nuevas directrices de 2025 promueven los productos de origen animal mientras excluyen la ciencia ambiental.
“Sigan el rastro del dinero. Este es el ‘planeta A’, con sistemas diseñados para maximizar la extracción y el lucro, independientemente de las consecuencias, pero existe un ‘planeta B’”, señaló. “El marco de un sistema operativo alternativo que estamos construyendo, utilizando sistemas alineados con la realidad ecológica, diseñados para la regeneración en lugar de la extracción”.
Rao dijo que si los estadounidenses siguieran directrices dietéticas de base vegetal, se liberarán 300 millones de acres de tierras agrícolas sólo en Estados Unidos.
“Hablamos de una superficie mayor que la de California y Texas juntas. Esas tierras podrían ser re naturalizadas, regresando a su estado de bosque, pradera o humedal.
“Esos ecosistemas capturarían carbono, regenerarían el suelo, restaurarían los ciclos del agua y proporcionarían hábitat a la vida silvestre que está siendo empujada hacia la extinción.
“La agricultura pasaría de destruir el planeta a sanarlo. Reduciríamos el consumo de agua en un 70 por ciento, eliminaríamos el uso de antibióticos en la agricultura, la principal causa de la resistencia a los antibióticos y evitaríamos millones de muertes por enfermedades crónicas en las próximas décadas”, expresó. “Eliminaríamos la mayor causa individual, deficiencia nutricional, falta de fibra. Este es el Planeta B”.
Resaltó que la solución es sencilla: frijoles, lentejas, granos integrales, verduras, frutas, frutos secos, semillas.
“Estos alimentos son más económicos, más saludables y generan sólo una fracción del impacto ambiental. Se encuentran en los supermercados. Forman parte de la gastronomía de todas las culturas.
“No necesitamos nuevas tecnologías ni inversiones multimillonarias. Necesitamos directrices honestas que les digan la verdad a los estadounidenses”, dijo Rao.

