La Fundación James Irvine otorgó 350 mil dólares a Nayamin Martínez, Cutcha Risling Baldy y a Helen Iris Torres durante la edición 2025 de premios

Los Ángeles.- Previo a la celebración del Día de la Mujer el 8 de marzo, la Fundación James Irvine premió con 350 mil dólares a las líderes de organizaciones sin fines de lucro que transforman el futuro de California, Nayamin Martínez, Cutcha Risling Baldy y Helen Iris Torres.
Martínez es la directora ejecutiva de la Red de Justicia Ambiental del Centro de California, y Baldy es laco directora del Laboratorio de Soberanía Alimentaria Rou Dalagurr y del Instituto de Conocimientos Ecológicos Tradicionales de Cal Poly Humboldt y miembro de la Tribu Hoopa Valley.
Por su parte, Torres es la directora ejecutiva de Hispanas Organizadas por la Equidad Política (HOPE).
Como cada año, Premios de Liderazgo 2025 que organiza la Fundación James Irvine resalta la labor de los líderes del Estado Dorado que abordan a través con sus organizaciones la justicia ambiental hasta mejorar la salud materna.
“Estos creadores de cambios están impulsando soluciones innovadoras para los desafíos más difíciles del estado, informando a los responsables de las políticas e inspirando a la próxima generación de líderes”, dijo Cindy Downing, directora de programas de la Fundación James Irvine.
La organización otorgó a cada beneficiario la subvención para acelerar su trabajo de impacto.
Durante una videoconferencia organizada por Ethnic Media Services, las ganadores de este año hablaron sobre los problemas particulares que abordan sus organizaciones, sus compromisos personales con estos problemas y las soluciones únicas que están impulsando para generar cambios.
“Los premios demuestran la premisa de que el cambio puede ocurrir incluso con los problemas más insolubles, a pesar de la polarización política y la incertidumbre económica”, agregó Downing. “Nos enfrentamos a cambios políticos a nivel federal”.
Las ganadoras del premio han defendido el cambio a nivel de base.

‘Pasión y estilo de vida’
Nayamin Martínez, directora ejecutiva de la Red de Justicia Ambiental del Centro de California Central en Fresno, dijo que su pasión es trabajar en pro de la salud de los inmigrantes.
“Para mí no es solo un trabajo. Es una pasión. Es una meta personal y también es un estilo de vida”, señaló.
Martínez es una orgullosa inmigrante mexicana que vive en Fresno desde hace 25 años.
La activista trabaja para apoyar a las personas afectadas de manera desproporcionada por la contaminación del aire y el agua y por estar expuestas a pesticidas y calor extremo.
El trabajo de Martínez ha impulsado importantes victorias políticas, incluído el primer sistema de notificación de pesticidas a nivel estatal de California y prohibiciones a la perforación petrolera cerca de áreas pobladas.
“Me siento muy honrada por este reconocimiento y por compartirlo con increíbles mujeres líderes en todo el estado.
“Soy una inmigrante mexicana muy orgullosa, algo que ahora mismo se ve como negativo, pero estoy muy orgullosa de dónde vengo y quién soy», expresó.
Martínez compartió que desde hace 25 años vive en Fresno, California, y que desde entonces, se propuso ayudar a las comunidades inmigrantes.
“Especialmente a los trabajadores agrícolas porque si conoces el Valle Central, sabes que esa es una de las principales ocupaciones de las personas que se parecen a mí y que vienen de América Latina, cuyo inglés es su segunda o tercera lengua, y que a menudo son ignorados y descartados como si no fuéramos importantes”, dijo.
Contó que empezó a trabajar como voluntaria para una organización que ayuda a los inmigrantes indígenas.
“Y lo hice como una continuación de lo que había comenzado a hacer en mi país de origen”, comentó. Martinez, quien nació en la Ciudad de México.
“Y algunas de las cosas que aprendí de mis padres fue ayudar a los demás”, expresó. “Crecí yendo y trabajando como voluntaria para ayudar a renovar casas de personas de bajos ingresos”.
Dijo que también creció con el conocimiento que la justicia social era algo de lo que debía ser parte.
“Cuando estaba en la universidad, tuve la oportunidad de dejar la comunidad zapatista en Chiapas para trabajar en Oaxaca y otras comunidades inmigrantes o comunidades indígenas para ayudarlos a luchar contra las violaciones de los derechos humanos, algo tan básico como eso.
“Así que venir a los Estados Unidos fue simplemente una continuación de ese trabajo que he estado haciendo en mi país de origen”, añadió.
Enfatizó que eso incluye ayudar a los inmigrantes a acceder a la atención médica.
“En la época en que comencé a trabajar, no tenían acceso a una atención médica completa. Así que esa fue una de las primeras cosas que hice”, dijo.
Como ejemplo, Martinez dijo que tres meses después de haber llegado a Fresno, se involucró en la reubicación de más de 40 familias oaxaqueñas que vivían cerca de un fondo de viviendas donde Chevron había estado envenenando sus casas o el terreno donde estaban sus casas.
“Trabajar con inmigrantes es mi pasión. Yo misma soy inmigrante. Y toda mi familia y amigos están en México. Así que estos inmigrantes que conocí hace 25 años se convirtieron en mi familia.
“Por eso, para mí no es solo un trabajo. Es una pasión. Es una meta personal y también es un estilo de vida”, manifestó.
Comentó que su esposo también es un defensor de los inmigrantes.
»Así que esta es nuestra historia. Esta es nuestra familia. Y es más que un trabajo’, comentó.
Martinez dijo que una de las cosas por las que está orgullosa es por dar voz y visibilidad a los trabajadores agrícolas.
“Pudimos, en colaboración con el líder del comité laboral en la asamblea, organizar la primera audiencia de trabajadores agrícolas en Sacramento, en febrero del año pasado.
“Y a partir de eso, se encargó una auditoría a CalOSHA para que pudieran cumplir y hacer cumplir mejor las regulaciones para proteger a los trabajadores agrícolas en su lugar de trabajo”, agregó.
Dijo que también fue parte del grupo de trabajo de Manejo Sostenible de Plagas que redactó un plan que llevaría a California a reducir el uso de pesticidas en un 80 por ciento en los próximos 20 años.
“Es un logro muy importante aquí en nuestro Valle Central”, expresó.
Dijo que CCJ no solo aboga por cambios de políticas, sino también para brindar soluciones a corto plazo a problemas ambientales.
“Hemos podido proporcionar filtros gratuitos para comunidades que tienen contaminación del agua”, dijo.
Debido a las redadas y deportaciones que implementa la actual administración de Donald Trump, Martinez dijo que actualmente su organización trabaja en educar a los inmigrantes sin documentos sobre sus derechos.
“Eso es lo básico que podemos hacer. Brindarles la información correcta, con recursos en los casos en que están siendo deportados. El conocimiento es poder y estamos haciendo todo lo posible para brindar esa información y recursos a los miembros de nuestra comunidad”, comentó.
Resiliencia y resistencia indígena
La doctora Cutcha Risling Baldy, PhD, asesora a estudiantes en proyectos que promueven la soberanía indígena en las esferas de la ecología, la alimentación e incluso la cultura.
Baldy dijo que se siente muy privilegiada de pertenecer a las tres tribus más grandes de California,Hoopa, Yurok y Kadukypor haber nacido y crecido en el extremo norte del estado Dorado.
“Necesitamos mirar el conocimiento de los pueblos indígenas. Creo que una cosa que nos gusta decirle a la gente es que somos pueblos indígenas. No tuvimos una afluencia masiva de occidentales o colonos hasta 1849 con la fiebre del oro”, comentó.
Explicó que las ciencias indígenas ponen por primera vez un campo de estudio formal en la academia.
“Somos botánicos. Somos biólogos. Somos ecologistas. Somos personas que comprendemos el conocimiento a largo plazo sobre cómo ha sido el mundo, lo que podría ser y lo que necesitamos construir para el futuro”, agregó.
Dijo que ha sido una forma importante para ellos demostrar las concepciones occidentales de conservación o preservación o gestión de recursos naturales.
“Nuestro conocimiento dice que los humanos son parte de la naturaleza y uno de nuestros trabajos es que necesitamos pensar en cómo funciona el ecosistema en su totalidad. Necesitamos construir un mundo donde todos puedan respirar y todos puedan beber agua.
“Y los pueblos indígenas saben que es posible porque vivimos en ese mundo antes de la colonización”, expresó.
Ha reclutado a más de 200 voluntarios de la comunidad para construir y mantener un jardín indígena en el campus que incluye plantas medicinales y hierbas; lanzó una iniciativa de salud mental y bienestar para reducir el abuso de drogas y alcohol entre los jóvenes; y ayudó a los estudiantes a crear y entregar 125 cajas de alimentos con alimentos regionales y tarjetas de recetas a personas indígenas necesitadas.
“A veces parece que estamos solos en lo que queremos hacer, pero tenemos que empezar por contar una historia sobre el futuro que queremos ver”, dijo Baldy. “Así es como empezamos a construirlo juntos, afirmando: ‘Creo que podemos tener un mundo en el que todos vivamos bien juntos’”.
Baldy dijo que a pesar de las recientes reveses políticos y económicos de la administración de Trump que enfrentan comunidades y organizaciones, está segura que la comunidad continuará con resiliencia y resistencia.
“Pase lo que pase a esta escala mayor, somos una comunidad y podemos apoyarnos mutuamente y podemos construir cosas realmente significativas, cosas que realmente importan, cosas que nos hacen retroceder’, comentó.
Empoderando a las latinas
Helen Iris Torres es otra galardonada con el Premio Liderazgo 2025 por la capacitación de dos mil latinas, lo que ha permitido obtener más de mil 800 puestos de liderazgo en el gobierno, empresas y organizaciones sin fines de lucro, fortaleciendo la democracia y la representación.
Torres es la directora ejecutiva de Hispanas Organized for Political Equality (HOPE) que tiene su sede en Los Ángeles con impacto a nivel estatal que apoya a las latinas en todo el estado.
El reconocimiento que recibió Torres de la Fundación James Irvine la coloca entre los creadores de cambios más innovadores del estado que enfrentan desafíos críticos e impulsan un cambio sistémico para una California más equitativa
“Estoy muy agradecida con todos en la Fundación James Irvine”, expresó.
Torres se unió como voluntaria a Hope en 1997.
“He dedicado la mitad de mi vida a esta misión: garantizar la igualdad económica y política para las latinas”, comentó.
Compartió que su pasión por el activismo surgió de ver la experiencia de mi madre, quien trajo a su hermana y a ella de Puerto Rico a Detroit, Michigan.
“En un sistema de salud que era muy hostil, difícil de desenvolver y en una sociedad que, francamente, la discriminaba y la acosaba por ser madre soltera”, compartió.
Agregó que su labor de Hope es tratar de garantizar que las injusticias que sufrió su madre nunca se sientan.
“O que las sufra otra latina u otro ser humano. Que podamos crear colectivamente una sociedad. Eso realmente nos eleva a cada uno de nosotros. Y que podamos alcanzar nuestro potencial humano.
“Y tener grandes sueños. Eso es lo que me motiva a ser defensora. Eso es lo que me motiva a liderar una organización como Hope”, expresó. “Eso satisface mi pasión. Todo gira en torno al desarrollo del liderazgo y el compromiso cívico”.