
A poco menos de un año de las elecciones de medio término de 2026, una nueva encuesta bipartidista de UnidosUS ofrece una radiografía clara del estado de ánimo de los votantes latinos de California: las preocupaciones económicas dominan la conversación, la confianza en el liderazgo político atraviesa un momento delicado y, lejos de alejarse de la política, la mayoría de los electores hispanos planea acudir a las urnas para expresar su descontento.
La encuesta de votantes latinos más grande del país — tres mil votantes latinos registrados a nivel nacional, incluidos 500 en California y 300 en distritos congresionales competitivos del estado— revela una comunidad que siente cada vez más presión para sostener su calidad de vida. Mientras los costos de la vivienda, los alimentos, la gasolina, la educación y la atención médica continúan aumentando, apenas el 11% de los encuestados afirma vivir cómodamente desde el punto de vista económico.
La situación se refleja con claridad en las prioridades que los votantes quieren que sus representantes en el Congreso atiendan. El costo de vida encabeza ampliamente la lista de preocupaciones, seguido por los salarios, la creación de empleo, el acceso a servicios de salud asequibles y la vivienda.
California destaca especialmente en el tema de vivienda: más de un tercio de los votantes hispanos la ubican entre sus principales prioridades, una señal de que la crisis de asequibilidad está directamente ligada a la estabilidad económica de las familias y a la capacidad de permanecer en sus comunidades.
“La economía de California depende de las familias trabajadoras y esta encuesta muestra que la vivienda, los servicios públicos, los alimentos y la atención médica están consumiendo una mayor parte de cada cheque de pago”, señaló Esmeralda López, directora estatal de UnidosUS en California. “Solo el 11% de los votantes hispanos de California dice vivir cómodamente, lo que apunta a millones de personas en el electorado del estado que apenas están saliendo adelante o están quedándose atrás”.
Más que una discusión sobre políticas públicas, los resultados reflejan una preocupación cotidiana. Para muchas familias, la inflación y el aumento de los gastos básicos ya no son conceptos económicos abstractos, sino decisiones que impactan directamente el presupuesto familiar de cada mes.
En California, la vivienda ocupa un lugar central en esa presión: el costo de rentar o comprar, los servicios públicos, los seguros, el mantenimiento y la falta de opciones asequibles están haciendo más difícil que las familias trabajadoras puedan construir estabilidad a largo plazo.
La educación también aparece como parte de la conversación económica.
En un estado con más de 1 millón de estudiantes aprendices de inglés, los programas que apoyan el aprendizaje del idioma y el acceso a escuelas públicas fuertes ayudan a preparar la futura fuerza laboral de California y dan mayor estabilidad a los padres trabajadores.
La encuesta muestra un rechazo claro a propuestas que debilitarían esa infraestructura: una mayoría se opone a cerrar el Departamento de Educación de Estados Unidos, a desviar fondos públicos hacia vales para escuelas privadas o religiosas y a prohibir que niños indocumentados asistan a escuelas públicas.
Ese malestar económico parece estar influyendo también en la perspectiva que los votantes tienen del rumbo del país. Casi tres de cada cuatro encuestados consideran que Estados Unidos va en la dirección equivocada y una mayoría sostiene que el presidente Donald Trump y los republicanos en el Congreso no están enfocados en resolver los problemas económicos que enfrentan las familias.
La encuesta detecta además señales de desgaste en el respaldo latino al presidente. Entre quienes votaron por Trump en 2024, el 28% afirma que hoy no volvería a apoyarlo. Los principales motivos mencionados incluyen el costo de vida, la inflación, las políticas migratorias implementadas dentro del país y las preocupaciones relacionadas con el empleo y los salarios.
Sin embargo, el mensaje que surge del estudio no es únicamente de frustración. También es una demostración de participación cívica. El 75% de los votantes latinos asegura que “seguramente” o “casi seguramente” votará en noviembre, un nivel de compromiso que recuerda a las históricas elecciones de mitad de mandato de 2018.
“Los líderes deberían estar incorporando alivio en los sistemas de los que dependen las familias —vivienda, atención médica, cuidado infantil, educación y salarios— en lugar de permitir que los costos y la burocracia hagan que California sea más difícil de llamar hogar”, afirmó López.
Con millones de votantes latinos llamados a participar en las próximas elecciones y con una población electoral que continúa creciendo rápidamente, los resultados de la encuesta sugieren que los candidatos que aspiren a competir en California tendrán que prestar atención a un mensaje cada vez más claro: para este electorado, la asequibilidad, la vivienda, la educación, la estabilidad económica y la calidad de vida son hoy las prioridades que definirán el debate político rumbo a 2026.

