Falta resolución política para evitar violencia armada en EU donde prevalece la cultura de las armas

Por: Nora Estrada

Aunque 2025 cerró con una reducción de tiroteos, al menos cinco ataques en campus universitarios y de educación dejaron 10 muertos y decenas de heridos, además de comunidades traumatizadas y nuevas preguntas sobre la prevención de la violencia armada

Los Angeles.-Los tiroteos masivos y la violencia armada se han convertido en una característica sombría y recurrente de la vida en Estados Unidos, pero de acuerdo a expertos, las respuestas políticas siguen siendo desiguales y polarizadas, limitadas por los debates constitucionales y la cultura estadounidense de las armas.

Durante la conferencia Can the US Gain Ground on Mass Shootings and Gun Violence? organizada por American Community Media (ACoM), los ponentes aseguraron queel número de tiroteos masivos disminuyó a sus niveles más bajos en dos décadas, pero que Estados Unidos sigue teniendo el mayor número de muertes relacionadas con armas de fuego en comparación con otros países desarrollados. 

Dijeron que a pesar de la indignación nacional que sigue a cada tiroteo masivo, las respuestas políticas siguen siendo desiguales y polarizadas, limitadas por los debates constitucionales y la cultura estadounidense de las armas.

Cinco de los tiroteos que se registraron en campus estudiantiles en el 2025 que marcaron huella son: El de la Universidad de Brown en diciembre que dejó dos estudiantes muertos y al menos nueve heridos, varios de gravedad; el de la Universidad Estatal de Kentucky:violencia dentrode una residencia un estudiante murió y otro resultó gravementeheridoen octubre y el de la Annunciation Catholic School en Minneapolis que dejó dos niños muertos y hasta 29 personas heridas en agosto.

También los registrados en la Escuela Secundaria de Heidelberg: violencia fuera del aula Mississippi donde tres personas murieron durante el tiroteo ocurrido en el partido de bienvenida, y el de la Universidad Estatal de Floridaque dejó dos personas muertas y seis heridas. 

Sarah Lerner.

‘Fue horrible’

“Fue la experiencia más horrible que he vivido en toda mi vida”, dijo Sarah Lerner, co fundadora de Teachers Unify to End Gun Violence, a quien 

le tocó vivir el tiroteo del 14 de febrero de 2018 en la secundaria Douglas de Parkland, Florida cuando un hombre armado abrió fuego y mató a 17 personas y dejó a otras 17 heridas.

La profesora de inglés compartió que cuando 

El hombre armado abrió fuego​ y escuch​é los disparos rebotando en los edificios. 

“No sabía adónde ir. Vi a todo el mundo corriendo. Estuvimos encerrados por tres horas junto a mis alumnos antes de que el equipo SWAT nos dejara salir.

La ahora asesora del anuario y del periódico escolar dijo que perdió a dos estudiantes ese día, Meadow Pollock y Jamie Guttenberg.

Lerner comenzó la organización Profesores Unidos para Acabar con la Violencia Armada junto con Abby Clements, que es una sobreviviente de Sandy Hook, y Sari Beth Rosenberg, que es profesora en la ciudad de Nueva York. 

“Estamos trabajando para ser un recurso para las comunidades que han experimentado violencia armada”, dijo, “Cabe destacar que los tiroteos escolares son una parte muy pequeña de la violencia armada, pero son los que reciben la mayor cobertura mediática”. 

Comentó que el objetivo en Teachers Unify es amplificar las voces de los educadores porque no se trata solo de los tiroteos escolares, sino de los maestros que tratan con estudiantes que han sufrido violencia armada en sus comunidades. 

“Se trata de violencia doméstica, de violencia antisemita, anti-asiática, anti, ya saben, cualquier tipo de violencia armada”, agregó.

Lerner añadió que algunos de los maestros pueden experimentar violencia armada en sus propias comunidades, además de lo que experimentan sus estudiantes.

“Queremos ser un recurso y una voz para todos estos maestros porque somos nosotros quienes estamos en las aulas todos los días escuchando las historias, secando las lágrimas, dando abrazos”, comentó.

Lerner dijo que una de sus alumnas que actualmente estudia en la Universidad Brown, le envió un mensaje de texto diciendo que había un tirador activo en el campus y que estaba encerrada en la biblioteca.

“La noticia del tiroteo ni siquiera se había difundido. No había noticias todavía. Así que, ella y yo estuvimos enviándonos mensajes de texto todo el tiempo, y pasaron horas y horas hasta que la liberaron.

“Recibir estos mensajes de texto de ella y estar en esta conversación con ella realmente me afectó mucho, tanto como me afectó lo vivido hace casi ocho años que me comunicaba con mis estudiantes de periodismo”, comentó. 

La profesora dijo que se ​le activó el nivel de ansiedad y del trauma, pero sabía que necesitaba ser un apoyo para la alumna.

”Es la línea que seguimos como profesores, sabes, quieres cuidarte a ti mismo y tu propia salud mental, pero también sabes que eres una fuente de apoyo y seguridad para tus estudiantes”, exclamó Lerner.

Ragy Girgis.

Tiroteos masivos relacionados con la política de armas

El doctor Ragy Girgis, director del Centro de Prevención y Evaluación (COPE) de la Universidad de Columbia, dijo los tiroteos masivos están muy fuertemente relacionados con la política de armas de fuego. 

“Se pueden analizar las leyes estatales sobre armas de fuego. Las leyes estatales más laxas sobre armas de fuego están fuertemente asociadas tanto con el número de tiroteos masivos per cápita, como con el número de víctimas per cápita​», resaltó. 

Agregó que al examinar la Prohibición Federal de Armas de Asalto, los datos son un poco menos concluyentes, pero similares.

“De hecho, la gran mayoría de las armas utilizadas en tiroteos masivos se adquieren legalmente”, dijo.

Girgis añadió que, aunque las armas de fuego adquiridas ilegalmente, se utilizan en la minoría de los tiroteos masivos, prácticamente todas las armas de fuego en Estados Unidos se adquieren legalmente.

Manifestó que es necesario fortalecer las políticas sobre armas de fuego y hacer cumplir las leyes al respecto.

“Cuando las armas son fabricadas no son ilegales, pero luego se vuelven ilegales, lo que es realmente crucial cuando pensamos en cómo abordar este problema​», comentó. 

Dijo que algunas leyes sobre armas de fuego, especialmente en ciertos estados, son teóricamente aceptables, pero simplemente no se hacen cumplir. 

“Es decir, en la mayoría de los casos, no se hacen cumplir”, expresó.

El profesor de psiquiatría clínica dijo que si se centran en los tiroteos masivos públicos, el perfil psicológico de quienes los consumen son personas con una gran afinidad o fascinación por las armas de fuego, de que sienten que no tienen vida y con baja autoestima que los obliga a desquitarse con otras personas.

“Estas personas también tienen una gran fascinación o afinidad por las armas de fuego”, dijo. 

En segundo lugar, agregó, está el nihilismo (negación de todo principio religioso, político y social). 

“Un vacío profundo, la sensación de que, básicamente, no tienen vida, en su forma más grave, lo que lleva al suicidio”, explicó. “Y en tercer lugar, está el narcisismo. No de la forma en que generalmente entendemos el narcisismo, es decir, personas muy egocéntricas, que se creen muy importantes, arrogantes”.

Girgis dijo que el narcisismo desde la perspectiva psicodinámica implica una baja autoestima y luego desquitarse con otras personas.

“Ese es el perfil psicológico”. 

El directivo dijo que hace seis años él y algunos colegas examinaron alrededor de dos mil 300 casos de asesinatos en masa en todo el mundo desde 1900 enfocados en si existe una relación entre la enfermedad mental y los tiroteos masivos.

“Queríamos adoptar un enfoque científico y basado en la evidencia para esta cuestión. Examinamos todos los posibles asesinatos en masa, definidos como tres o más víctimas mortales en un solo evento para examinar los cambios a lo largo del tiempo. Incluimos asesinatos en masa de todo el mundo. Una decisión que tomamos, fue no incluir todos los tipos de asesinatos en masa, es decir, no solo los asesinatos en masa perpetrados con armas de fuego, que son los tiroteos masivos, sino también los asesinatos en masa perpetrados con otros métodos”, comentó.

Girgis dijo que como tienen todo el conocimiento del mundo, ni todos los datos, necesitaban comparar grupos para comprender las relaciones específicas entre las variables que se examinarán. 

“Así que incluimos todos los tipos de asesinatos en masa, y en particular, nos centramos en lo que denominamos asesinatos en masa por motivos personales, con el que estamos familiarizados”, comentó.

Como ejemplo, Girgis dijo que los tiroteos escolares son asesinatos en masa por motivos personales, lo que excluye la violencia de pandillas.

“Esto incluye la guerra, esto incluye el terrorismo político o patrocinado por el Estado”, añadió. “De nuevo, nuestro enfoque fue la enfermedad mental, pero también examinamos otras variables.

“La gran mayoría de los tiroteos masivos no están relacionados en absoluto con enfermedades mentales”, agregó. 

Dijo que primero, realizaron un análisis exhaustivo de las motivaciones de cada uno de los asesinatos en masa.

Para que un asesinato en masa sea causado por una enfermedad mental, resulta que solo puede ser cometido por alguien con una enfermedad psicótica y que tenga delirios o alucinaciones que lo impulsen o lo obliguen a perpetrar un tiroteo masivo. 

“Por ejemplo, podrían tener delirios y pensar que su vida corre peligro, o podrían estar alucinando, por ejemplo, escuchar una voz que les dice, tal vez sea Dios, o alguien más, o Satanás, o lo que sea quitar la vida a las personas. Eso es muy raro, pero sucede. 

Comentó que ese tipo de casosrepresenta el cinco por ciento de los tiroteos masivos en Estados Unidos.

Girgis aseguro que el 95 por ciento de los tiroteos masivos no están relacionados con enfermedades mentales. 

Daniel Webster.

A la baja

El doctor Daniel Webster, profesor Bloomberg de Salud Pública Estadounidense de la Universidad Johns Hopkins, reconoció que Estados Unidos es un país con un alto índice de violencia armada comparado con otros países, pero que últimamente el problema va a la baja.

“Estados Unidos ha tenido una tasa de homicidios que supera con creces a la de otros países de altos ingresos. Si comparamos el promedio de los países de altos ingresos, la tasa de homicidios en Estados Unidos es aproximadamente ocho veces mayor.

“Y si nos fijamos en los homicidios cometidos con armas de fuego, nuestra tasa es aproximadamente 25 veces mayor. Así que somos una excepción, deberíamos sentirnos mal por ello y deberíamos hacer todo lo posible para solucionarlo”, expresó.

Webster explicó que la violencia armada se disparó en 2020 y luego se estabilizó en una tasa ligeramente superior en 2021.

“En 2022los homicidios en Estados Unidos han seguido una marcada tendencia a la baja. Así que, al observar estos promedios móviles de 12 meses no nos vemos influenciados por la estacionalidad, que existe en la violencia armada”, dijo.

Comentó que los homicidios en Estados Unidos han disminuido aproximadamente un 40 por ciento desde los años 2021 y 2022. 

“Las tendencias de este año muestran que esta trayectoria descendente continúa, e incluso podría estar disminuyendo un poco más”, expresó.

El profesor dijo que existe cierta variación en este descenso entre ciudades y estados.

“Pero casi todos los lugares de Estados Unidos han experimentado tasas de homicidios mucho más bajas en los últimos años”, comentó. 

Como ejemplo, Webster dijo que si se considera o analiza el promedio móvil de 12 meses, los homicidios en Detroit disminuyeron un 76 por ciento desde el pico de 2021 y 2022, mientras que en Baltimore, Filadelfia, Nueva Orleans bajaron un 60 por ciento.

“Históricamente, estas ciudades han tenido tasas de homicidio muy altas”, resaltó. «La tasa de disminución se está acelerando, y algunos predicen que, cuando se recopilen todos los datos de este año, podríamos tener la tasa de homicidios más baja desde que el FBI comenzó a publicar datos en 1960”.

Agregó que algunas de las disminuciones más recientes son las más pronunciadas entre los jóvenes de veintitantos años, aunque no se sabe la causa.

“Pero les diré que estas reducciones comenzaron mucho antes de los diversos operativos de control de la inmigración y el despliegue de la Guardia Nacional en algunas ciudades, y quiero dejar bien claro que hay mucha investigación que demuestra que los inmigrantes tienen tasas de delincuencia violenta notablemente más bajas que los ciudadanos nacidos en Estados Unidos”, destacó.

Webster aseguró que muy pocas de las personas que han sido arrestadas y detenidas recientemente durante estos operativos federales tienen antecedentes de violencia grave.

“Para entender esta gran disminución, quiero mencionar, por supuesto, que tenemos que pensar en qué impulsó el aumento tan drástico de la violencia, el aumento de 2019 a 2020 fue el mayor aumento anual de homicidios con armas de fuego en la historia de nuestra nación. 

“Por supuesto, coincidió con el inicio de los confinamientos por la COVID-19, y en muchas ciudades también coincidió con grandes protestas contra la violencia policial”, agregó.

El profesor dijo que algunos de los mayores aumentos en la violencia armada ocurrieron en ciudades con las protestas más grandes y destructivas y donde la confianza de la comunidad en las fuerzas del orden, así como en el gobierno en general, era débil.

“También vimos en este momento aumentos históricos en la compra de armas de fuego y todos los sistemas estaban sobrecargados: policía, tribunales, prisiones, servicios sociales, educación y, por supuesto, atención médica durante este período. 

Explicó que todas las dependencias se vieron debilitadas por la pandemia y con menor capacidad para responder al caos y al estrés que se desarrolló durante ese tiempo, lo que permitió el aumento de la violencia’, expresó.

Dijo que aunque existen programas e iniciativas importantes que han ayudado a reducir la violencia en cada ciudad, también hay un fenómeno nacional que está impulsando estas tasas a la baja.

“Estamos viendo la reversión de la situación”, comentó. “Por supuesto, vimos la reversión de la pandemia y el fortalecimiento de todos esos sistemas y su capacidad para abordar el crimen y la violencia”.

Webster agregó que el gobierno federal, bajo el presidente Joe Biden, inyectó fondos en las ciudades para abordar una multitud de necesidades durante la crisis de la COVID-19. 

“Y muchos de estos recursos se utilizaron para frenar la violencia, incluso en grandes inversiones en programas de intervención contra la violencia comunitaria. Específicamente en el 2020 se promulgó la Ley Bipartidista para Comunidades Más Seguras y contenía muchas disposiciones importantes que ampliaban los requisitos de verificación de antecedentes”, dijo.

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