
Los Ángeles.- A cinco meses de celebrar el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos y en medio de acciones violentas de control migratorio en todo el país, la administración Trump intenta reescribir o borrar la historia de las minorías étnicas de la nación, coincidieron en señalar activistas y directivos de museos que luchan por preservarlas.
Durante la videoconferencia “On Cusp of 250th Anniversary — The Push to Reclaim Community Narratives” que organizó America Community Media, los ponentes aseguraron que ya se han censurando exposiciones en museos nacionales, retirado placas de parques públicos y eliminado festividades nacionales.
“Este año se vuelve especialmente urgente (luchar) porque la administración Trump ha realizado esfuerzos concertados para presentar una versión muy limitada y edulcorada de la historia estadounidense, vinculada al 250 aniversario”, comentó Ann Burroughs, presidenta y directora ejecutiva del Museo Nacional Japonés-Estadounidense (JANM), presidenta de la Junta Internacional de Amnistía Internacional.
Agregó que la Administración actual minimiza el conflicto que intenta borrar la historia, homogeneizar la cultura, borrar la diversidad, una que evita por completo la rendición de cuentas y que siempre parece estar enmarcando el pasado a través de una única lente ideológica.
“Sabemos que esa no es la historia estadounidense”, añadió Burroughs. “Una de las cosas extraordinarias de este país, y es una de las razones por las que decidí convertirme en ciudadana naturalizada de este país, es por la extraordinaria diversidad. Y es esa diversidad de opiniones, de etnias, de geografía, de historia, de memoria, lo que nos hace tan fuertes y poderosos, y eso merece ser celebrado, así como los ideales y la constitución, aunque sabemos que tienen muchas fallas”.
Opinó que no es sólo un simple debate cultural, sino una lucha por el poder.
“Sabemos que los regímenes autoritarios, ya sea aquí en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo, atacan constantemente la cultura y la historia y la memoria», expresó.
Burroughs informó que desde el inicio de la administración Trump en 2025, los museos sobreviven e intentan mantener las puertas abiertas y ser fieles a las comunidades en un clima de desestabilización muy deliberada.
“Hemos enfrentado presiones increíbles como museos para alterar la interpretación, evitar ciertas historias, conformarnos a las expectativas políticas, y también hemos sido aún más instrumentalizados al ver amenazada o interrumpida nuestra financiación”, resaltó.
Además, agregó, el espacio cívico se ha reducido, lo que provoca que los derechos de la Primera Enmienda desaparezcan.
“Yo creo firmemente que los museos operan dentro de ese ámbito de los derechos de la Primera Enmienda, así que los ataques contra nosotros son en realidad y los ataques contra la verdad, son en realidad parte de esa de esa restricción. Y creo que todos los museos lo están viendo”, comentó.
La presidenta y directora ejecutiva del JANM explicó que para los museos de historia cultural las restricciones impactan más porque el trabajo que realizan se basa en preservar historias que son incómodas.
“Esas verdades incómodas”, expresó. “Las historias deexclusión, resistencia, supervivencia, lucha, son las historias que están siendo borradas, simplificadas o homogeneizadas ahora”.
Ecos de esa historia
Burroughs dijo que las redadas violentas que empezaron con la administración Trump para detener, deportar, golpear y hasta matar a ciudadanos estadounidenses son eco de lo que la reubicación forzada y encarcelamiento en campos de concentración de unas 125 mil personas de ascendencia japonesa, la mayoría ciudadanos estadounidenses entre 1942 y 1943.
“Fueron encarceladas sin el debido proceso, las comunidades fueron destruidas, fueron despojadas de sus bienes, y esencialmente tuvieron que reconstruir, reconstruir y reconstruirse a sí mismas”, dijo.
Incluso, comentó, el Museo Nacional Japonés Americano se fundó para asegurar que la historia del encarcelamiento de los japoneses americanos nunca sea olvidada.
“Así que, sin duda, para la comunidad japonesa-estadounidense, y, ya saben, para nuestra comunidad del museo en general, y para las comunidades de color en todo el país saben lo que significa cuando el racismo se legaliza, cuando se suspenden los derechos constitucionales y cuando la propaganda suplanta la verdad.
“Lo que estamos viendo hoy”, dijo. “son los increíbles ecos de esa historia, y se desarrolló de una manera increíblemente trágica y poderosa durante el último año, y por supuesto, ya saben, los acontecimientos en Minnesota más recientes”.
Resaltó que los museos, comunidades y medio étnicos son los guardianes de la historia, de quienes realmente aseguran que esa influencia, esas voces, no solo permanezcan visibles, sino que también aseguren de que la memoria no sea pasiva.
Dijo que como museo, están alzando los la voz de una forma muy contundente a través de sus fideicomisarios que emitieron un comunicado a mediados de febrero del año pasado en defensa de la historia, la democracia y los derechos civiles porque era tan evidente, y por supuesto lo hemos visto desarrollarse.
“Fuimos el primer museo en alzar la voz, y durante casi dos meses, fuimos el único museo, y hemos mantenido consistentemente esas posturas, pero no solo porque sea lo correcto, sino porque en 1942, nadie defendió a los estadounidenses de origen japonés, y ahora sentimos una obligación increíble de poder defender a los museos de nuestro sistema que no tienen el mismo privilegio que nosotros para poder expresarse, y también para poder estar presentes con las comunidades de color.
“Es tanto un acto de solidaridad como cualquier otra cosa. Al acercarnos al 250 aniversario, la pregunta clave es si los ideales de Estados Unidos merecen ser honrados, y por supuesto que sí, merecen ser honrados, merecen ser celebrados, pero debe ser la historia real, completa y veraz”, manifestó Burroughs.
Suplantan historias de personas de color
Margaret Huang, investigadora principal de The Leadership Conference on Civil Rights and Human Rights, expresidenta y directora ejecutiva del Southern Poverty Law Center, dijo que la actual administración que elimina y borra a muchos personajes de comunidades de color que fueron clave en luchas y valores del pais.
Agregó que un ejemplo de suplantar historias “blancas”, es que existen monumentos confederados en casi todos los estados del país, de acuerdo a una investigación del Southern Poverty Law Center.
“Lo cual es un poco sorprendente porque la Guerra de Secesión no se libró fuera del Sur y de los estados de la Costa Este, pero hay monumentos a generales confederados y otros altos líderes de la Confederación en todo el país en nombres de calles, escuelas y estatuas”, comentó.
Dijo que muchos de los monumentosconfederados se erigieron cuando la narrativa de la supremacía blanca estaba muy presente y cuando los organizadores comunitarios comenzaron a exigir la derogación de las leyes de Jim Crow para el fin de la segregación
“Surgió el reconocimiento de personas que nunca han sido héroes para este país”, añadió.
Huang dijo que actualmente hay más de dos mil monumentos en todo el país que alaban y ensalzan a personas que en realidad fueron traidores a Estados Unidos.
“Y vale la pena preguntarse por qué esta administración ha decidido unirse a ese esfuerzo”, expresó.
Narrativa fantasiosa
Ray Suarez, periodista y autor de «We Are Home: Becoming American in the 21st Century”, opino que en este momento se observa al gobierno nacional usando su poder financiero, su capacidad para influir en todos los ámbitos para intentar revocar o derogar los últimos 50 años de reconsideración de lo que realmente es la historia estadounidense, y de quién la cuenta y quién está incluido.
“Y casi como el último coletazo de un animal moribundo, darle a las quejas de la población blanca la oportunidad de ser expresadas, la oportunidad de ser escuchadas, la oportunidad de usar su poder demográfico para imponer una narrativa fantasiosa sobre Estados Unidos mientras reflexiona sobre sus 250 años de existencia”, comentó.
Quieren ventilar historias completas y honestas
Anneshia Hardy,fundadora del Southern Narrative Project y estratega de narrativas culturales de impacto social, dijo que celebraran el 250 aniversario con el proyecto “This Is America” para contar la historia completa y honesta del país.
«This Is America es una iniciativa narrativa a largo plazo que reúne a historiadores, politólogos, narradores comunitarios, periodistas y trabajadores culturales con el objetivo, no de producir una única historia edulcorada de la nación, sino de contar la historia completa, honesta, rigor, comunitaria y ayudar a las personas a situar sus experiencias vividas dentro del contexto histórico y político más amplio”, dijo.
La también directora ejecutiva Fundadora de Alabama Values (501c3) y Alabama Values Progress (501c4) explicó que el proyecto crea un espacio para que las diversas perspectivas y voces, que a menudo están aisladas, trabajen juntas.
“Los historiadores nos ayudarán a comprender lo que se ha olvidado deliberadamente, los politólogos iluminarán cómo las estructuras de poder se adaptan y perduran. Y, por supuesto, nuestros narradores comunitarios y periodistas pueden traducir esas realidades a un lenguaje que resuene con la gente”, expresó.
Hardy señaló que «This Is America» está profundamente conectado con el proyecto «Southern Narrative”, una iniciativa regional de narración de historias e investigación narrativa que lanzamos en asociación con Sony Films para ayudar al Sur a contar la verdad.
Agrego la región de Alabama, donde inicio el negocio de la trata de esclavos africanos, ha sido durante mucho tiempo un campo de pruebas para las políticas de exclusión que experimentan actualmente.
La activista opinó que el blanqueamiento de la historia no es un acto pasivo, sino una estrategia política activa, que sirve a la supremacía blanca al limitar quién es considerado plenamente estadounidense, y cuyo sufrimiento, resistencia y humanidad pueden ser ignorados impunemente.
“Este tipo de distorsión narrativa no sólo desinforma, sino que nos divide. Por lo tanto, los movimientos autoritarios y fascistas prosperan en este tipo de terreno narrativo y al acercarnos al 250 aniversario, la pregunta no es si Estados Unidos contará una historia sobre sí mismo, sino si será lo suficientemente amplia como para abarcar la verdad, el conflicto y la rendición de cuentas, o si simplemente se refugiará en la creación de mitos que exige el silencio de quienes la cuestionan”, dijo Hardy.

